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25 de enero 2026 - 11:00

Qué significa que te sientas triste en los días nublados, según la psicología

Para muchas personas, ver o no el sol a diario influye en su estado de ánimo e impacta significativamente en sus emociones.

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Por qué algunas personas se deprimen si no ven el Sol, según la psicología.

La psicología explora el impacto del clima en las emociones y niveles de energía de las personas, y en este análisis encontró un patrón muy interesante: existen quienes se sienten tristes y ven un bajón significativo en la energía para el día cuando el Sol no sale.

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Los días nublados son, innegablemente, amados por muchos, pero no generan el mismo efecto en todas las personas. Mientras algunos encuentran en el cielo gris una sensación de calma, introspección o refugio, otros experimentan un descenso marcado del ánimo, apatía, cansancio y una dificultad real para activarse.

Día nublado

¿Por qué nos deprime no ver el Sol?

Cuando disminuye la luz solar que se recibe, el impacto se percibe tanto a nivel fisiológico como emocional, ya que afecta de manera directa al sistema neurológico y, en consecuencia, al comportamiento. Esto ocurre porque la luz natural regula la producción de hormonas y neurotransmisores asociados al sueño, la energía y la conducta.

Uno de los más importantes es la serotonina, encargada de regular el estado de ánimo, el sueño, el apetito, la digestión, el deseo sexual y la coagulación sanguínea. Cuando la exposición al sol es baja, la producción de este neurotransmisor disminuye, lo que puede generar apatía y desgano.

Al mismo tiempo, la falta de luz incrementa la producción de una hormona que debería activarse principalmente durante la noche: la melatonina, responsable de provocar cansancio y somnolencia.

Entre los síntomas más frecuentes de una exposición solar deficiente aparecen la tristeza persistente, la irritabilidad, la fatiga, el desinterés, la melancolía y el retraimiento social. Estas manifestaciones pueden intensificarse en épocas del año en las que predominan el frío y los días nublados, como el otoño y el invierno.

Cuando estos síntomas se repiten de forma marcada durante esas temporadas, pueden estar asociados al trastorno afectivo estacional. Para aliviar su impacto, los especialistas recomiendan aprovechar al máximo la luz natural disponible, sostener una rutina saludable, realizar actividad física y cuidar la alimentación. Si el malestar se vuelve intenso o prolongado, buscar acompañamiento profesional resulta fundamental para evitar que la situación empeore.

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