Existen algunas personas que no toleran que el televisor, la radio del auto o incluso el despertador quede en un número impar. Ellos siempre buscan que el audio quede en cifras pares, aunque sea un detalle mínimo.
Una costumbre que parece inofensiva puede estar vinculada con la búsqueda de control, equilibrio y seguridad en la vida diaria.
El hábito de poner el volumen en un número par puede ser perjudicial.
Existen algunas personas que no toleran que el televisor, la radio del auto o incluso el despertador quede en un número impar. Ellos siempre buscan que el audio quede en cifras pares, aunque sea un detalle mínimo.
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Este hábito, que a simple vista puede parecer solamente un capricho, llamó la atención de especialistas en salud mental, quienes encontraron explicaciones en la psicología y hasta en ciertas creencias culturales.
Los psicólogos coinciden en que quienes eligen números pares para el volumen suelen experimentar tranquilidad, orden y una sensación de control. Para esas personas, el número par transmite equilibrio y hasta armonía, lo que reduce la incomodidad o la ansiedad que genera ver una cifra impar en la pantalla.
Igualmente, este comportamiento no se limita a los aparatos de audio. También puede trasladarse a otras rutinas, como fijar la alarma del celular en un número par o buscar pares en actividades diarias. Más allá de lo personal, los números pares tienen además un peso cultural. En diferentes sociedades se asocian con la simetría, la estabilidad y lo previsible, mientras que lo impar suele vincularse con lo inacabado o lo irregular.
Aunque este hábito puede parecer cercano a un trastorno obsesivo, los expertos aclaran que no siempre es así. Se vuelve preocupante solo si interfiere de manera constante con la vida cotidiana y genera malestar más allá de la situación puntual.
La psicología ofrece distintas formas de trabajar esta conducta cuando empieza a volverse incómoda:
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