Es un hecho: los vinilos están de vuelta. Ferias, eventos, grupos en redes, páginas web, programas de radio y hasta góndolas en los supermercados dan cuenta de un revival que rompe récords tanto en Argentina como en EEUU.
Sol Puebla y "Lucha" Miranda.
Es un hecho: los vinilos están de vuelta. Ferias, eventos, grupos en redes, páginas web, programas de radio y hasta góndolas en los supermercados dan cuenta de un revival que rompe récords tanto en Argentina como en EEUU.
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De un lado del mostrador, amantes de los discos dedican horas de sus vidas a perderse entre las bateas. Y del otro... ¿qué pasa del otro lado? Esa pregunta se hicieron Sol Puebla y Luciana "Lucha" Miranda, dos coleccionistas cuyos caminos se cruzaron en Twitter.
Fruto de su alianza nació "Cómo conseguir discos", un podcast que recorre la historia de las disquerías porteñas y de los personajes que las habitan, poniendo el foco sobre las relaciones que se tejen entre compradores y disqueros.
"De música y de discos se habla mucho, pero no se dice nada de la historia de las disquerías, que son los lugares donde uno va a buscar su música. Tampoco de la relación ni de la importancia que tienen en la vida de cualquier persona que compra música", explican sus creadoras a Ámbito.
Las historias de las entrevistadas se cuentan en paralelo. Puebla creció en Quilmes y es traductora; Miranda, oriunda de Tucumán, trabaja en marketing digital.
Ambas tienen 36 años y ambas llegaron a sus primeros vinilos sin tener equipos para escucharlos. Las dos ubican sus experiencias iniciales en 2010. Por entonces, el boom actual era impensado y todo costaba más. Fue gracias a sus respectivas parejas que consiguieron las bandejas para escucharlos. Después de ese acercamiento, no hubo vuelta atrás.
Su incipiente hobby las llevó a empezar un largo peregrinaje por las disquerías. Allí consiguieron títulos, robustecieron sus colecciones y ganaron amigos, pero también padecieron por ser mujeres en un ambiente que desafía intromisiones. Incluso al día de hoy reconocen que "ser mujer en el coleccionismo es un agravante".
En 2020, en plena cuarentena, "Lucha" lanzó un ciclo de charlas sobre discos en Instagram llamado "Emotional Rescue", al que invitó a participar a Puebla. Su conversación se extendió por cerca de dos horas y mantuvo atentos a los seguidores. Ahí notaron que estaban en sintonía.
"Yo tenía ganas de hacer algo relacionado con el mundo de los discos. Un día nos juntamos a tomar una cerveza y nos quedamos horas disparando ideas, hasta que fuimos encontrándole la forma a lo que podía transformarse en el podcast. Así nació 'Cómo conseguir discos'", comenta Sol.
Miranda completa: "Nos dimos cuenta que teníamos algo para hacer juntas, que nos encantaba la música y que nos había tocado padecer ciertas cosas parecidas con algunos disqueros mala onda".
Con la decisión tomada, delinearon la hoja de ruta: "Escribimos cuáles eran las disquerías que más nos gustaban, cuáles eran las más representativas para la historia de cada una y cuáles eran esas disquerías que cuando éramos chicas nos daba más miedo ir. Todas esas cosas juntas se fueron disparando".
Hubo quórum: seleccionaron los locales y se lanzaron a la aventura. Serían 10 episodios. Pero no fue a fácil. Al principio no tenían demasiado para mostrar. Su carta de presentación eran sus ideas, sus ganas de hacer y su conocimiento musical. Nada tangible. Para colmo, empezaron con los disqueros de la vieja escuela, los más difíciles de abordar.
"Todavía era un proyecto en nuestra cabeza. A algunos nos costó más que otros, pero finalmente dijeron que sí, que se copaban. Ahí empezamos a organizar entrevistas, armamos un cuestionario modelo para todos, como para tener sus opiniones sobre ciertos temas puntuales, y después cada uno retomando su rumbo individual", cuentan.
Para aprender más sobre el formato, pasaron horas escuchando podcasts y acudieron a la periodista Lucía Cholakian Herrera, quien las asesoró con material y algunas pautas para escribir el guión. Con todo eso digerido, fueron a Rumble Studios y empezaron a grabar.
El 4 de mayo fue el Día D. “Cómo conseguir discos” empezó a girar en Spotify. El lanzamiento se llamó “Track 1: Exiles Records – Exilio en la calle Honduras”. Referencia Stone de por medio, el capítulo dura 22 minutos y está dedicado a Exiles Records, una de las disquerías más reconocidas de Palermo.
A lo largo de los diez episodios, el podcast combina historias personales de sus creadoras con testimonios de disqueros y disqueras, tanto de tiendas clásicas como de otras recientes. “Nosotras como dúo funcionamos. Nos llevamos bien, nos podemos rematar los chistes. Lo que ella no sabe yo lo sé y viceversa, y si no lo sabemos, no tenemos problema en ir a buscarlo”, reflexiona “Lucha”.
Una arista interesante es que el podcast no solo indaga en las disquerías como instituciones abstractas, sino que apunta a conocer más sobre la figura del disquero.
El disquero no es un vendedor del montón; por él pasan decisiones sobre la belleza ajena. Asesora, aconseja y también regaña. Y aunque no todos son iguales, la vieja guardia suele poner a prueba a sus eventuales clientes. Pasar el test es fundamental para entablar una relación por lo menos cordial.
En palabras de Puebla: “Un disquero es una persona que entiende que vos tengas un hobby particular. Lo vive de esa manera. Con él vos encontrás un par. No importa si entraste con 20 mil quilombos y el disquero abrió la disquería con 20 mil quilombos. En ese momento, estás hablando con un tipo al que vos le decís, por ejemplo, 'yo duermo con este disco', y él lo entiende porque le pasó. Si yo se lo digo a un amigo que no colecciona, me va a decir 'vos sos una ridícula'”.
Al respecto, vale destacar el quinto episodio, dedicado a “El Gallo Cantor”, disquería histórica de la Ciudad, cuyo dueño, el uruguayo Hugo Latorre, acepta con hidalguía el título de “villano de las disquerías”. “Tengo dos famas: que soy caro y que trato mal a la gente. Las dos son verdad”, admite en el inicio de una entrevista no exenta de tensiones.
“Ese programa fue muy especial. Fue mucho trabajo abordarlo. Hugo fue muy generoso con nosotras, pero también fue muy polémico. Nos hizo repensar la posición con la cual nos queremos dirigir a las personas que hablan de esa manera. Reafirmamos nuestras ideas y, a la vez, dijimos 'no te quiero poner mi pancarta acá, pero no estoy de tu lado'. Creo que eso, al margen de que es un capítulo picante, nos enseñó muchísimo”, dice Miranda.
Tales vivencias, a veces buenas, a veces malas, son parte de la experiencia integral de coleccionar vinilos. Puebla explica: “Nos parecía muy interesante esto. Yo de los discos que tengo me acuerdo quién me los recomendó, si fui a la disquería a buscar una cosa y me llevé otra, si estuve yendo cinco meses seguidos a romperle todos los días al disquero a ver si me conseguía tal disco hasta que me lo conseguía”.
Si bien el proyecto empezó como una prueba piloto, sus creadoras ya piensan a futuro: “Tenemos muchísimas ganas de ver cómo hacer un recorrido por disquerías de las provincias. Ese es un deseo. Por lo pronto vamos a seguir con algunas de acá, de la Provincia de Buenos Aires. El balance es súper positivo, aprendimos una bocha”.
Además del podcast en Spotify, “Cómo conseguir discos” tiene una cuenta de Instagram, donde Puebla y Miranda amplían la experiencia. Allí se pueden encontrar guías e información sobre disquerías de Francia, España, el Reino Unido, Brasil y Uruguay, fruto de sus viajes por esos países.
“Buenos Aires no tiene nada que envidiarle a otras ciudades. Tenés diferentes lugares y en cada uno vas a encontrar una particularidad que te da una perspectiva de lo que consumimos, en este caso, los porteños. Eso tienen también las disquerías: te dan un pantallazo de lo que consume la gente que vive acá. Y hay personajes hermosos”, resume Luciana.
Antes de concluir, Puebla reivindica su amor por los vinilos, que son "lo que más le gusta": "Casi todo lo que hago, lo hago pensando en el próximo disco que voy a tener. Me gusta mucho tener la música que me gusta en un formato que pueda disfrutar. Quizás en la disquería no te compres un disco, pero te quedaste hablando, te quedaste revolviendo y no te das cuenta. Salís renovado de ahí adentro, es como una especie de mini terapia que te suma un montón en este mundo super frenético”.
“Nuestro logo es rosa. Hay algo de ablandar la milanesa, como dijo Pappo para bardear a Charly. Algo de basta de gente de otra generación que piensa que la música y el coleccionismo es solo para ellos. Se ponen como en un pedestal de conocimiento. Mientras más escuchemos música en formato material, mejor para la industria, mejor para los artistas, mejor también para nosotros, para vincularnos con una obra desde otro lugar”, cierra Miranda.
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