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26 de mayo 2026 - 21:18

Meta de reservas: qué chances le asigna el mercado a que el BCRA cumpla el objetivo clave con el FMI

El Fondo pidió acumular al menos u$s8.000 millones de reservas netas este año y avaló el esquema de compras diarias del Banco Central, que ya supera los u$s9.000 millones en 2026. El desafío será transformar ese flujo en una recomposición genuina de reservas netas.

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Las reservas brutas del BCRA alcanzaron su mayor nivel en casi seis años y las compras oficiales ya superan los u$s9.000 millones en 2026. Sin embargo, el FMI mira una métrica más exigente: la acumulación de reservas netas, clave para sostener la desinflación, reducir vulnerabilidades externas y recuperar acceso al

Según el último Staff Report del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Gobierno logró un sobrecumplimiento de la meta de superávit fiscal, lo que abrió margen para recalibrar el objetivo de este año. Sin embargo, el organismo marcó un contraste claro en el frente externo. Pese a que el nuevo esquema cambiario y el mecanismo de compras diarias del Banco Central (BCRA) permitieron recomponer reservas hasta niveles máximos en casi seis años, Argentina no logró cumplir la meta de acumulación de reservas prevista para 2025.

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En ese contexto, el Fondo planteó que la política monetaria y cambiaria deberá sostener dos objetivos en simultáneo: profundizar el proceso de desinflación y reconstruir el nivel de reservas internacionales, en línea con una recuperación gradual de la demanda de dinero.

Para eso, el organismo avaló que el tipo de cambio siga determinado dentro del esquema de bandas ampliadas, con ventas de divisas e intervenciones en el mercado de futuros limitadas a episodios de volatilidad excesiva.

La meta formal, de todos modos, no está puesta sobre las compras brutas del Banco Central, sino sobre la evolución de las reservas internacionales netas. En ese sentido, el FMI sostuvo que el BCRA deberá continuar acumulando divisas mediante su mecanismo diario de compras, de forma consistente con los objetivos del programa, que contemplan una mejora de al menos u$s8.000 millones durante 2026.

Ese sendero, advirtió el Staff del FMI, deberá estar respaldado por condiciones monetarias apropiadamente restrictivas y por la estrategia oficial de acceso al mercado. Es decir, el desafío no será únicamente comprar dólares, sino transformar ese flujo en una recomposición efectiva de reservas netas sin comprometer el proceso de desinflación ni tensionar el esquema cambiario.

Caputo FMI

El FMI avaló el esquema de compras diarias del BCRA, pero advirtió que el verdadero objetivo del programa no son las reservas brutas sino la acumulación de reservas netas. Para 2026, el organismo fijó una mejora mínima de u$s8.000 millones y pidió sostener la recomposición sin comprometer la desinflación ni tensionar el esquema cambiario.

El mensaje del Fondo fue más allá del cumplimiento mínimo

El organismo señaló que existe un entendimiento compartido sobre la importancia de reconstruir reservas de manera decisiva y de intentar sobrecumplir las metas, especialmente por la incertidumbre asociada a las elecciones presidenciales del próximo año.

Al mismo tiempo, remarcó que esa acumulación deberá lograrse sin que el tipo de cambio afecte el crecimiento ni complique la transformación estructural de la economía.

En este marco, el punto de partida para la meta anual luce más favorable que meses atrás. Según PPI, el programa de compras del BCRA muestra un desempeño sólido, ya que desde comienzos de año acumula adquisiciones por u$s9.098 millones, de los cuales u$s1.947 millones corresponden sólo a mayo.

Además, aseguran que el ritmo se aceleró en las últimas semanas, ya que la media móvil de cinco días pasó de u$s66 millones diarios durante la primera semana del mes a u$s182 millones hacia el viernes pasado, en paralelo con una mayor liquidación del agro.

Con esos números, el Central ya quedó por encima de la zona de los u$s9.000 millones de compras acumuladas y se acerca al umbral necesario para mostrar que el esquema funciona en términos de flujo.

El agro y la baja de retenciones aportan oxígeno

El agro aparece como uno de los principales vientos de cola para sostener el ritmo comprador del BCRA. En este sentido, La Bolsa de Comercio de Rosario señaló que la baja de retenciones para trigo y cebada, del 7,5% al 5,5% desde junio, trae alivio a los márgenes en un contexto de mayores costos de fertilizantes, combustibles y fletes, y mejora la capacidad teórica de pago del trigo entre 2,2% y 2,3%.

Con ese incentivo, y con 5,3 millones de toneladas de trigo aún pendientes de venta externa sobre un total estimado de 19 millones, la medida puede reforzar la oferta de divisas en los próximos meses.

En paralelo, la mayor liquidación del agro ya coincidió con una aceleración de las compras del BCRA y espera que el desempeño observado en abril pueda repetirse hacia adelante.

Sin embargo, la clave es que comprar dólares no equivale automáticamente a acumular reservas netas.

retenciones campo cosecha

La baja de retenciones para trigo y cebada puede reforzar la oferta de divisas en los próximos meses, en un momento clave para sostener las compras del BCRA. Sin embargo, el mayor ingreso del agro sólo ayudará a cumplir la meta del FMI si se traduce en una mejora efectiva de las reservas netas.

Desde PPI estimaron que, bajo su medición más exigente, que descuenta como pasivos de corto plazo los vencimientos de BOPREAL a doce meses y los depósitos en dólares del Tesoro en el BCRA, las reservas netas habrían cerrado abril en torno a -u$s3.450 millones, con un deterioro de u$s1.110 millones frente a fines de marzo.

Ese deterioro, de todos modos, podría no repetirse en el corto plazo. Con el desembolso de u$s1.000 millones del FMI tras la aprobación de la segunda revisión del acuerdo, el pago de julio quedaría prácticamente cubierto. Por eso, la consultora no esperaba nuevas compras de dólares del Tesoro al BCRA en el corto plazo ni un deterioro adicional de las reservas netas explicado por ese factor.

En este sentido, también hay mejoras financieras en el horizonte de corto plazo, que podrían facilitar el complimiento. Si se concreta la ampliación de los repos acordados con bancos internacionales, con el objetivo de extender al menos u$s5.000 millones hacia 2028 o más allá, las reservas netas podrían mejorar automáticamente en una magnitud similar.

De confirmarse, la métrica volvería a terreno positivo por primera vez desde el breve período entre septiembre y octubre de 2025.

El FMI también marcó que la hoja de balance del BCRA sigue siendo una fuente de vulnerabilidad. En el staff report, señaló que la posición neta en moneda extranjera continúa profundamente negativa, ya que excluyendo el nuevo programa con el Fondo, las reservas netas se ubican alrededor de -u$s10.000 millones, ya que los activos externos por unos u$s45.000 millones son más que compensados por encajes bancarios, swaps con el Banco Popular de China y el BIS, y otros pasivos de corto plazo.

Reservas: el cumplimiento de la meta depende de tres condiciones

El cumplimiento de la meta de reservas trazada por el FMI dependerá de una combinación de factores macroeconómicos, cambiarios y monetarios, creen en el mercado. La primera condición es que el agro liquide con fuerza, ayudado por la cosecha gruesa y la baja de retenciones. La segunda es que el tipo de cambio no quede percibido como atrasado, porque eso podría demorar ventas de exportadores y aumentar la demanda de cobertura. La tercera es que la remonetización acompañe.

En esta línea, el FMI sostuvo que una expansión administrada de los agregados monetarios, compatible con una mayor demanda de pesos, puede sostener al mismo tiempo la desinflación y la acumulación programada de reservas netas.

La meta de reservas de 2026 luce alcanzable, pero no se puede descartar un incumplimiento automáticamente, de acuerdo a voces de la city. El BCRA ya compró casi todo lo que necesita para mostrar fortaleza en términos de flujo, pero el examen del FMI será sobre reservas netas. La cosecha gruesa, la baja de retenciones y una eventual extensión de repos juegan a favor.

Del otro lado, pesan los vencimientos, la fragilidad de la hoja de balance del Central y el riesgo de que un dólar percibido como bajo frene la oferta de divisas.

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