Reno dijo que «ya hacia 1998 comprendimos que Al-Qaeda era una amenaza terrible-para este país y que debíamos hacer todo lo posible para estar preparados».
Freeh declaró que en 2000, cuando se estudiaron las medidas de protección para los Juegos Olímpicos en Atlanta, las fuerzas de seguridad tuvieron en cuenta la posibilidad de que los terroristas usaran aviones cargados con explosivos para atacar objetivos dentro de EE.UU.
Personal técnico de la comisión divulgó al comienzo de la audiencia pública un informe de la acción del FBI, al que describió en setiembre de 2001 como «limitado en su recolección de información y capacidad de análisis estratégicos». Según ese informe, «unos 1.300 agentes, esto es alrededor de 6% del personal del FBI, estaba asignado a la lucha contra el terrorismo».
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