A 50 años de su muerte, Mao Zedong todavía despierta admiración entre sectores sociales de China. Su figura es reivindicada especialmente por quienes cuestionan la desigualdad y las dificultades económicas de la actualidad.
El líder de la revolución comunista de 1949 impulsó la colectivización y una profunda transformación económica, aunque sus políticas provocaron hambrunas y millones de muertes.
Mao Zedong, expresidente de la República Popular China.
A 50 años de su muerte, Mao Zedong todavía despierta admiración entre sectores sociales de China. Su figura es reivindicada especialmente por quienes cuestionan la desigualdad y las dificultades económicas de la actualidad.
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En Nanjie, una localidad de la provincia de Henan, todavía se conserva un modelo de propiedad colectiva inspirado en la época maoísta. Allí, la imagen del antiguo líder comunista aparece en distintos espacios y atrae a visitantes.“Yo aún lo venero muchísimo”, contó Xie Kaiyue, una estudiante de 22 años. Según la joven, su generación perdió parte del espíritu que caracterizaba a la sociedad de aquel período. “La gente era más pura”, afirmó.
La reivindicación de Mao también aparece en Dazhai, otra localidad asociada con su gobierno. Allí se venden productos con su imagen y los visitantes pueden conocer parte de la historia del período.
Sin embargo, su legado también está marcado por episodios muy cuestionados. Sus políticas económicas fueron relacionadas con una gran hambruna que provocó millones de muertes. Además, la Revolución Cultural provocó persecuciones y graves consecuencias sociales.
El Partido Comunista Chino mantiene a Mao como una figura central, aunque reconoció que la Revolución Cultural fue un “grave error”. Bajo el gobierno de Xi Jinping, su imagen continúa presente en espacios públicos y en la vida cotidiana.
El interés por Mao también creció entre algunos jóvenes, que idealizan aquella época frente a la presión laboral, la competencia educativa y las dificultades económicas actuales. Para algunos especialistas, esta mirada responde más a una imagen idealizada del pasado que a un conocimiento completo de ese período.