Entretanto, uno de los dirigentes de la oposición,
El sábado Schevardnadze intentó proclamar el estado de emergencia (que nunca entró en vigencia, pues requiere aprobación parlamentaria) y declaró que nunca se iría. Su suerte se definió ayer: las tropas del Ministerio del Interior, la policía de la capital y sus ministros lo abandonaron.
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