El informe, presentado en octubre pasado por la CIA al gobierno del presidente de EE.UU.,
Blair, acusado de haber presionado a sus servicios de inteligencia para presuntamente «inflar» pruebas sobre las supuestas armas de destrucción masiva iraquíes, debió aceptar las exigencias de la oposición y anunció ayer el lanzamiento de una investigación parlamentaria sobre el caso.
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