La policía turca continúa reprimiendo las protestas.
El premier turco, Recep Yayyip Erdogan, advirtió que la paciencia de su gobierno "tiene un límite" con los manifestantes, que fueron reprimidos pero que aún se mantienen en las calles en Ankara, Estambul y Esmirna.
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En tanto, la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Catherine Ashton, instó al gobierno a encontrar una "solución rápida" a la ola de protestas y la represión policial.
"Faltan siete meses para las elecciones locales. Quiero que les den a esta gente una primera lección con un voto democrático en las urnas", dijo Erdogan a sus seguidores, en ocasión de los Juegos del Mediterráneo.
El premier volvió a referirse a los manifestantes como los "vándalos" y "terroristas" que "atacan y queman" vehículos, y criticó a la prensa extranjera "que miente".
"Somos un partido de 76 millones de turcos", añadió el premier, en alusión a las elecciones municipales de marzo del año próximo.
El premier advirtió además que la paciencia de su gobierno "tiene un límite".
También se refirió a los mercados financieros turco, afectados por las protestas y la violencia policial de los últimos 10 días, y alertó a los ciudadanos a depositar el dinero en bancos del estado y no privados.
"Si colapsa la Bolsa de Estambul, ustedes (especuladores, Ndr) quedarán debajo de los escombros y no Tayyip Erdogan", afirmó el premier.
El viernes el jefe de gobierno arremetió contra el "lobby financiero" y dijo que "la pagarán".
En tanto, la policía comenzó a reprimir a los manifestantes en el centro de Ankara, lanzando contra ellos gases lacrimógenos y chorros de agua, según varios medios de prensa locales.
Mientras Erdogan hablaba a sus seguidores, miles de manifestantes estaban reunidos en la plaza Taksim, de Estambul, en el Parque Kugulu, en la avenida y el barrio Kizilay, en Ankara, en Esmirna y otras ciudades del país.
Incluso se sumaron en Taksim y en Kugulu miles de seguidores de los grandes equipos de fútbol nacionales, Galatasaray y Fenerbahce, superando sus rivalidades históricas, además de miembros de los sindicatos de izquierda Kesk y Disk.
Varios manifestantes reaccionaron a las palabras del premier afirmando que "incita a la guerra civil".
Por su parte, el Partido de Justicia y Desarrollo (AKP), de Erdogan, convocó a dos manifestaciones que espera sean multitudinarias para el sábado y domingo próximos en Ankara y Estambul.
Fotos publicadas en las redes sociales muestran a militantes del AKP junto a los policías lanzando piedras contra los manifestantes.
La Alta Comisaria para los Asuntos Exteriores y la Política de Seguridad, Catherine Ashton, lanzó un llamado para que se encuentre "una solución rápida" a la crisis política en Turquía.
La diplomática británica pidió además los manifestantes y a los seguidores de Erdogan que tengan un "autocontrol".
"Las tensiones persistentes destacan la necesidad de que todas las partes den una prueba de autocontrol", expresó en un comunicado.
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