Teherán (EFE, DPA, AFP) --El presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, volvió a desafiar ayer a EE.UU. al afirmar su gobierno «no renunciará a su derecho» a acceder a la tecnología nuclear y rechazó las advertencias de la Casa Blanca sobre un endurecimiento de las sanciones internacionales en caso de que no suspenda el enriquecimiento de uranio.
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«El pueblo iraní no se someterá ante las presiones. Nadie puede aterrorizar al pueblo iraní», dijo Ahmadinejad en un discurso ante miles de habitantes de la ciudad de Yasuoj, en el centro del país. Sus declaraciones se produjeron después de que la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, amenazara a Irán con nuevas medidas punitivas si no responde de forma clara dentro de dos semanas a la exigencia de que Teherán abandone el enriquecimiento de uranio, práctica que genera sospechas de un programa atómico militar en la comunidad internacional.
Rice hizo esa advertencia el pasado lunes, dos días después de que el jefe de la diplomacia de la Unión Europea, Javier Solana, afirmara que los iraníes no presentaron una respuesta concreta al paquete de incentivos del grupo 5+1 (EE.UU., Francia, Reino Unido, Rusia y China, más Alemania) en la reunión del sábado pasado en Ginebra. En ese encuentro, en el que participaron representantes del grupo 5+1 y el principal negociador iraní en materia nuclear, Sayed Yalili, además de Solana, también estuvo presente por primera vez un alto responsable estadounidense.
Reacción
La presencia del subsecretario de Estado de EE.UU., William Burns, fue calificada por Ahmadinejad como «positiva» y un «paso hacia el reconocimiento de los derechos iraníes».
El gobierno estadounidensereaccionó ratificando su postura tradicional. «Esperamos que los iraníes den una respuesta positiva» a la oferta realizada el sábado, dijo el portavoz de la Casa Blanca, Gordon Johndroe, al ser interrogado sobre las declaraciones de Ahmadinejad. «Pero si no lo hacen, la comunidad internacional se mantiene unida sobre la posibilidad de lanzar nuevas sanciones», explicó.
En tanto, el canciller francés, Bernard Kouchner, se mostró «decepcionado» por lo dicho por el presidente ultraislamista de Irán y aseguró no creer que ésa sea «la última palabra» por parte de Teherán.
«Es siempre muy decepcionante ver cómo a los esfuerzos de paz se oponen una tenacidad y una cerrazón que no es un buen argumento ni un beneficio para el pueblo iraní. No desesperamos y seguiremos», dijo el jefe de la diplomacia francesa.
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