Pese a la superioridad numérica del ejército paquistaní, que ha destinado cinco mil soldados a la cacería, el gobierno debió reconocer que varios de sus soldados han caído en manos de los combatientes de Al-Qaeda.
La zona es habitada por tribunas musulmanes de la etnia Pashtu, donde nadie oculta sus simpatías por los militantes de la red terrorista Al-Qaeda y por los grupos paquistaníes fundamentalistas.
Alrededor de siete mil personas se concentraron en unas las humildes villas del lugar, para exigir el retiro de las tropas y protestar contra el presidente Musharraf.
La etnia Pashtu está dividida por la línea fronteriza trazada arbitrariamente entre Pakistán y Afganistán, habiéndose convertido en el santuario de los seguidoresde Osama bin Laden. En tanto, en otra región de Afganistán «hasta cien personas murieron sin duda en los combates, hay ambulancias por toda la ciudad, no tenemos el número exacto» de muertos, dijo un importante funcionario en Herat, que pidió el anonimato.
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