La apertura del Vaticano rompe muchas décadas de oposición a la experimentación genética y no es bien recibida en todos lados. Los obispos brasileños, por ejemplo, han firmado un documento en contra de los transgénicos porque podrían ser perjudiciales para la salud y amenazan los recursos agrícolas de los que dependen muchos pobres.
Por otro lado, la prohibición absoluta del preservativo parece condenada a una revisión de la Iglesia a corto plazo. Sobre todo porque algunos cardenales, como el mexicano Barragán o como el ghanés Turkson,
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