Alemania: el favorito para suceder a Angela Merkel enfrenta una dura sesión parlamentaria por un caso de corrupción

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Olaf Scholz deberá responder ante el Parlamento por un caso de blanqueo de capitales en su Ministerio de Finanzas.

El favorito de las elecciones legislativas de Alemania para suceder a la canciller Angela Merkel, el socialdemócrata Olaf Scholz, acudió este lunes a una comprometida sesión parlamentaria a escasos días del voto, por un caso de blanqueo de dinero que salpica el Ministerio de Finanzas que él dirige.

En la recta final de la campaña, el candidato del SPD debe explicar ante la comisión de Finanzas del Bundestag por qué funcionarios de su ministerio no transmitieron a la justicia información sobre una operación de presunto blanqueo de dinero.

Los diputados esperaban la declaración del ministro por videoconferencia, por su apretada agenda de campaña, pero Scholz sorprendió a la treintena de miembros de la comisión y se presentó en persona.

La comparecencia coincide con la recta final de la campaña para las elecciones legislativas del domingo, en las que figura como favorito con un 25% de intención de votos en los sondeos, acercándolo a suceder a Merkel, quien dejará la Cancillería tras 16 años.

Le siguen los conservadores de la CDU/CSU de Merkel, ahora bajo el liderazgo del impopular Armin Laschet, con algo más del 20%, y el partido ecologista de Los Verdes (15%), encabezado por Annalena Baerbock.

El gesto de Scholz no aplacó los ánimos de los diputados. Tanto la oposición como sus socios de gobierno de la CDU/CSU lo acusaron de fracasar en la lucha contra el blanqueo.

El diputado liberal del FDP, Florian Toncar, lo señaló como responsable de "un espacio de no derecho en la lucha contra el crimen organizado". El parlamentario Hans Michelbach, de la CSU, evocó "un fracaso en un frente amplio".

Representante socialdemócrata en la comisión, Jens Zimmermann acusó a sus adversarios políticos de hacer de este caso un "espantapájaros" para dañar al favorito para dirigir Alemania.

El punto de partida de esta investigación, en 2020, fue la "declaración de actividades sospechosas por parte de un banco respecto a pagos con destino a África por un monto superior al millón de euros", unos 1,17 millones de dólares.

La Oficina Central de Investigación de Transacciones Financieras (UIF), dependiente del Ministerio de Finanzas, no transmitió este informe a las autoridades judiciales, lo que impidió "cesar estos pagos", según la fiscalía.

Esta transacción "tenía como telón de fondo el tráfico de armas y drogas, así como la financiación del terrorismo", señaló el banco en su informe.

La fiscalía pidió recientemente registrar los Ministerios de Finanzas y Justicia para "verificar si y, de ser necesario, en qué medida la dirección y los responsables estuvieron involucrados en las decisiones de la UIF".

Inmediatamente, la oposición parlamentaria (los Verdes, los liberales y la izquierda radical) convocó a Scholz para que diera explicaciones.

Molesto por los registros en plena campaña electoral, Scholz criticó las formas de los investigadores e insinuó ser víctima de un complot político.

Ante la amenaza de una derrota histórica, los conservadores de la CDU también quieren sacar rédito al asunto para atacar a su todavía socio de coalición.

"Cuando una fiscalía registra un ministerio, la reacción adecuada es decir 'vamos a ayudar a la justicia', y no denunciar complots de manera 'populista'", dijo el candidato conservador, Armin Laschet.

El ministerio de Scholz ya fue criticado el año pasado por descuidar su vigilancia en la quiebra de la sociedad Wirecard, el mayor escándalo financiero desde la guerra en Alemania.

Esta empresa de pagos en línea reconoció en junio de 2020 que 1.900 millones de euros (2.200 millones de dólares) registrados en sus cuentas no existían.

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