George W. Bush se mostró particularmente duro en la conferencia
de prensa que brindó ayer. Presionó fuerte a uno de
sus principales aliados, el líder paquistaní Pervez Musharraf,
para que enfrente a los islamistas y convoque a elecciones
libres.
Washington (AFP, ANSA, EFE, Reuters) - Un acercamiento de alto nivel entre los gobiernos de Irak e Irán provocó ayer una dura reacción del presidente de EE.UU., George W. Bush, quien advirtió a Teherán que sufrirá «consecuencias» por respaldar con armas a la insurgencia en el país árabe.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, el mandatario republicano advirtió al jefe de gobierno iraquí, Nuri al-Maliki, quien realiza un viaje de dos días a Teherán, que «si la señal es que Irán juega un papel constructivo, tendré una charla franca con mi amigo el primer ministro, porque no creo que lo sea». Asimismo, dijo que las recientes conversaciones de alto nivel entre funcionarios norteamericanos e iraníes, que se reunieron el lunes en Bagdad para tratar temas de seguridad, buscaban «enviar el mensaje de que habrá consecuencias para quienes transporten y entreguen sofisticadas armas antiblindaje para matar estadounidenses en Irak».
«Enviar armas a Irak tiene un efecto desestabilizador», destacó Bush. « Cuando los atrapemos (a los iraníes) jugando un rol no constructivo (en Irak), habrá un precio que pagar», amenazó.
Los ataques contra soldados estadounidenses con explosivos supuestamente provistos por Irán alcanzaron su punto máximo en julio, según indicó el miércoles el vicecomandante de las fuerzas norteamericanas en Irak, Raymond Odierno.
Nuevamente en referencia a Al-Maliki, unido a Irán por su pertenencia a la rama chiita del islam, señaló: «No creo que él, en estas charlas sinceras, piense que los iraníes son constructivos», agregó.
El mandatario estadounidense sugirió que el premier había sido fotografiado sonriendo con sus anfitriones iraníes, incluyendo al presidente ultraislamista Mahmud Ahmadinejad, sólo como un gesto de amabilidad diplomática. El premier se reunió además con el líder espiritual Ali Khamenei y otras altas autoridades del régimen teocrático.
Además del problema iraquí, EE.UU. está enfrentado con Irán por el programa nuclear del régimen teocrático, fuertemente sospechado de tener fines nucleares.
Al-Maliki sufre, además, fuerte presión de la Casa Blanca para que las nuevas fuerzas militares y policiales iraquíes adopten un rol más activo en la preservación de la seguridad en el país. El mes que viene, los responsables militares y diplomáticos de EE.UU. en Irak deben presentar al Congreso un informe sobre los avances del gobierno árabe en ese sentido, del que dependerá que la mayoría demócrata lance una nueva ofensiva para apurar una retirada de tropas que podría dejar a ese país librado a una guerra civil sin control.
En una muestra de cercanía que irritó a Bush, Irán le dio ayer a Al-Maliki su respaldo para restaurar la seguridad en el país, pero le dijo que la única manera de terminar con la violencia pasa por la retirada de las tropas norteamericanas.
La visita de Maliki confirmó las buenas relaciones entre su gobierno, controlado por la mayoría chiita, e Irán, que es dirigido por el clero chiita y donde más de 90% de la población pertenece a esa rama del islam.
De acuerdo con la agencia de noticias oficial IRNA, Al-Maliki, en plena colisión con Bush, agradeció a Irán por sus esfuerzos en la tarea de « proveer seguridad y combatir al terrorismo en Irak».
En tanto, el presidente norteamericano también se refirió a uno de sus principales aliados en la lucha contra el terrorismo, el gobierno de Pakistán, señalando que espera su total cooperación contra los extremistas e instando al presidente Pervez Musharraf a realizar «elecciones libres y justas».
«Le dejé claro que espero una cooperación total a la hora de compartir información de inteligencia» y « rápidas acciones» contra terroristas en Pakistán si él obtiene datos sólidos de inteligencia sobre sus paraderos, precisó.
Los comentarios de Bush tuvieron lugar después de que Musharraf decidiera no seguir la opinión de sus asesores de implantar el estado de emergencia debido a la violencia en el país, una iniciativa que pudo haber postergado las elecciones que deben tener lugar a fin de año o principios de 2008.
Sospecha
El general Musharraf, líder de facto del único país musulmán con poder nuclear, enfrenta una creciente ola de terrorismo islamista que hace temer por la estabilidad de su gobierno.
La inteligencia norteamericana sospecha que Osama bin Laden se oculta en las montañas fronterizas entre ese Pakistán y Afganistán, y Bush ha sugerido que, si cuenta con información sobre la presencia de terroristas en territorio paquistaní, podría ordenar un ataque militar.
Por otra parte, el mandatario indicó que su objetivo es cerrar la prisión militar de Guantánamo (Cuba), donde permanecen detenidos cientos de «combatientes enemigos», aunque justificó el retraso de ese plan en que « algunos países son reticentes» a recibir a sus ciudadanos.
Dejá tu comentario