ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

11 de julio 2005 - 00:00

Amenaza que vino para quedarse

Este interesante artículo de Max Hastings, del diario inglés «The Guardian», repasa las consecuencias políticas que sufrirá Gran Bretaña a partir de los últimos atentados. Curiosamente -por provenir de un diario de centroizquierda-, la nota admite que en los próximos años el balance entre seguridad y libertades civiles deberá inclinarse hacia la primera. Veamos los principales pasajes.

ver más
Poco a poco, la capital de Inglaterra busca recuperar la normalidad. Pese a los atentados, ayer se realizó la ceremonia por el final de la II Guerra Mundial, presidida por la reina Isabel II.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Muchos comentaristas destacaron la evidencia de que el apoyo de
Aun así, una cosa es ser admirablemente estoico y otra muy distinta, ser estúpidamente supino.
Tras la funesta estela de los atentados de Londres, los liberales han exhortado la importancia de evitar que se cargue con represión. Están en lo cierto, por supuesto, pero no podemos fingir que no ha cambiado nada. El reto es el de tomar medidas que incrementen verdaderamente nuestra seguridad, en lugar de frenar de forma drástica las libertades civiles sin que se saque un provecho útil de ello.



Cuando 34 bailarines fallecieron y otros 80 resultaron heridos tras el estallido de una bomba de la Luftwaffe en el club londinense Café de París el 8 de marzo de 1941, la gente se sintió consternada, pero no sorprendida. Más de 4.000 británicos murieron ese mes. Hoy en día, sin embargo, una de las objeciones más fuertes a la erróneamente llamada «guerra del terror» de
El dilema es decidir


Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias