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14 de marzo 2011 - 22:33

Ante la alarma atómica, Merkel paraliza su plan nuclear

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Angela Merkel.
La canciller alemana, Angela Merkel, dejó en suspenso su recién aprobada prolongación del funcionamiento de las 17 centrales nucleares del país, en plena alarma por la situación de los reactores japoneses y a las puertas de tres importantes citas electorales.

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El gobierno de Merkel dio marcha atrás a su plan de prolongar la vida de las centrales atómicas, en virtud de una moratoria de tres meses, lo que en la práctica implica la desconexión inmediata de los reactores más antiguos -Biblis A y Neckarwestheim I, entre otros- ya que su periodo de actividad inicialmente previsto había expirado.

Se trata "de una moratoria durante la cual se analizará la nueva situación de seguridad a la luz de lo ocurrido en Japón", indicó la canciller, quien hizo hincapié en las "imágenes apocalípticas" de lo sucedido en aquel país, tanto en lo que respecta al seísmo y posterior tsunami como a los fallos en sus centrales.

Alemania "no es susceptible de verse sacudida por tales terremotos ni inundaciones", añadió Merkel, pero lo ocurrido en un país "altamente desarrollado y con altos estándares de seguridad" "obliga a reflexionar al resto del mundo", al que la canciller invitó a obrar en consecuencia.

Merkel compareció ante los medios junto a su vicecanciller y ministro de Asuntos Exteriores, Guido Westerwelle, corresponsable en tanto que líder del Partido Liberal (FDP), su socio de coalición, de la ley aprobada el pasado octubre por la que se aplaza hasta 14 años el llamado "apagón nuclear" pactado en 2000 por el gobierno del entonces canciller Gerhard Schroder.

La alarma nuclear en Japón redobló estos días las exigencias de la oposición socialdemócrata y verde de cerrar las plantas más antiguas y de recuperar el plan de abandono de esta energía pactado por la entonces coalición rojiverde con la industria, según el cual la última de las 17 plantas alemanas quedaría desactivada en 2021.

Merkel, quien en su primera legislatura en coalición con el Partido Socialdemócrata (SPD) respetó ese calendario por imperativo de su socio, tras su reelección y alianza con el FDP se lanzó en pos de la prolongación de la vida útil de las centrales.

El resultado fue la ley por la que se alargaba el periodo de funcionamiento de las plantas una media de 12 años, 8 para las más antiguas y 14 años para las más modernas, normativa que fue aprobada por el Parlamento con los votos de su coalición.

Merkel contaba recaudar de los consorcios energéticos, a cambio de mantener en activo las plantas, 30.000 millones de euros, que teóricamente se destinarían al desarrollo de energías alternativas.

La suspensión ahora de esa ley se produce en plena alarma social por una eventual catástrofe nuclear en Japón y recién abierto un año electoral que arrancó mal para Merkel.

El movimiento antinuclear empezó a revitalizarse en cuanto se aprobó el aplazamiento del "apagón", con bloqueos a convoyes de residuos, y reaccionó de inmediato ante la alarma atómica japonesa.

El pasado sábado se formó una cadena humana de 45 kilómetros entre Stuttgart y la central de Neckarwestheim (sur de Alemania), con unos 60.000 manifestantes, tras lo que se convocaron para concentraciones similares en todo el país y ante la Cancillería.

Según cifras de los organizadores, unas 110.000 personas se manifestaron en 450 puntos de Alemania, mientras que la convocatoria ante la Cancillería congregó a los líderes de la oposición, que exigieron la desconexión inmediata de al menos siete plantas.

La alarma nuclear multiplica el riesgo de derrotas para la Unión Cristianodemócrata Alemana (CDU) de la canciller, que tras perder en febrero el gobierno de la ciudad-estado de Hamburgo teme quedar apeada del poder en Sajonia-Anhalt, el próximo domingo, y en Baden-Württemberg, su feudo desde hace 60 años, dos semanas después.

En Sajonia-Anhalt, donde la CDU gobierna en gran coalición, los sondeos apuntan a una victoria de una alianza entre socialdemócratas y La Izquierda, que quedarían empatados a votos.

En Baden-Württemberg -donde se encuentra la central de Neckarwestheim- se pronostica una derrota de la coalición de la CDU y el FDP a favor de una alianza de socialdemócratas y verdes.

Paralelamente a los comicios de Baden-Württemberg se celebran elecciones en Renania-Palatinado, donde se prevé una victoria de la fuerza que ya gobierna allí, el Partido Socialdemócrata.

Las filas de Merkel están aún bajo el impacto, además, de la dimisión como ministro de Defensa de Karl-Theodor zu Guttenberg, quien se perfilaba como su sucesor y que dejó el cargo por el escándalo por plagio en su tesis doctoral.

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