Todo indica que el fin de semana podrían aparecer cientos o miles de cadáveres en los estados afectados por el huracán Katrina. Las consecuencias del ciclón se extienden a la política de EE.UU. George W. Bush, criticado por el tardío operativo de rescate de las víctimas, descendió al piso histórico de popularidad, según las últimas encuestas. Pero los adversarios del republicano no deberían cantar victoria. Aunque la Casa Blanca parece pagar costos políticos, lo cierto es que ya está en marcha un gigantesco operativo de asistencia del que sólo EE.UU. es capaz. Ayer, Bush consiguió que el Congreso autorizara una partida extra de u$s 51.800 millones. No sería la primera vez que, mientras la prensa escrita se empecina en cuestionar al presidente, la opinión pública, finalmente, toma otro rumbo.
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