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24 de enero 2010 - 15:26

Aseguran que el gobierno británico sabía que la invasión a Irak en 2003 era ilegal

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Tony Blair
Los asesores legales del ministerio británico de Exteriores en la época de la guerra de Irak alertaron a los ministros en repetidas ocasiones de que la ofensiva sería ilegal sin una resolución específica de la ONU, según revela la prensa británica.

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Michael Wood, principal abogado del Foreign Office, y su subalterna Elizabeth Wilmshurst -que dimitió por su oposición al conflicto- declararán ante la comisión independiente que investiga las circunstancias del conflicto, antes de que lo hagan el miércoles y el viernes, respectivamente, el que fuera fiscal del Estado, Peter Goldsmith, y el entonces primer ministro, Tony Blair.

Según "The Observer", Wood, que pese a todo permaneció en el gobierno hasta el 2006 y fue condecorado por la reina Isabel II en el 2004, declarará que siempre mantuvo la posición de que la guerra era ilegal sin una segunda resolución de la ONU que complementara la 1441, que ofrecía al ex presidente iraquí Sadam Husein una última oportunidad de desarmarse.

Su testimonio, apunta el rotativo, confirmará que, lejos de estar unido, el gobierno de la época estaba profundamente dividido sobre la perspectiva de ir a la guerra.

Wood también trasladó su opinión a Goldsmith, quien durante los meses e incluso días anteriores a la invasión cuestionó la legalidad de la misma a falta de otra resolución internacional.

Sin embargo, en un repentino cambio de parecer, el fiscal general acabó apoyando la ofensiva tres días antes de su inicio en marzo del 2003.

El "Independent on Sunday" adelanta que Wilmshurst hará hincapié en las divisiones internas y demostrará que, aunque ella fuera la única funcionaria que dimitió, muchos más compartían su desacuerdo con la invasión.

También incidirá en que su jefe, Wood, le insistió a Goldmisth en que la invasión tal como estaba planteada era ilegal.

El ministro de Asuntos Exteriores británico durante la guerra era Jack Straw, actual titular de Justicia, quien en su declaración ante la comisión aseguró que la decisión de atacar Irak había sido la "más difícil" de su vida.

Straw también afirmó que nunca fue la política del Gobierno británico lanzar la guerra para provocar un cambio de régimen, lo que él no hubiera apoyado por ser ilegal.

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