7 de mayo 2002 - 00:00

Asesinaron al líder de la extrema derecha de Holanda

Hilversum, Holanda (Reuters, DPA, EFE) - En un hecho que provocó fuerte conmoción en toda Europa, el líder de la extrema derecha holandesa, Pim Fortuyn, fue asesinado ayer, a nueve días de las elecciones legislativas, cuando todos los sondeos pronosticaban que su partido registraría un auge sin precedentes y obtendría, de manera inédita, más de 25 escaños en la Cámara baja. Todos los partidos decidieron interrumpir su campaña, mientras se analiza la posibilidad de anular en forma temporal los comicios.
 

El político recibió seis balazos en la cabeza, el cuello y el tórax y cayó al suelo, cuando salía del edificio de la radio pública holandesa en Hilversum (centro). La policía anunció poco después que había detenido al presunto asesino, un hombre blanco de nacionalidad holandesa cuya identidad no se dio a conocer y que se rehusó a declarar ante las autoridades, razón por la cual, al cierre de esta edición, aún se ignoraban las motivaciones del homicidio.

El primer ministro holandés, Wim Kok, confirmó en cadena nacional la muerte del controvertido político en momentos en que el estupor y la incredulidad se apoderaban de los holandeses. «Este no es sólo un ataque contra Pim Fortuyn, sino un ataque contra la democracia», añadió el jefe del gobierno holandés, visiblemente conmovido por lo ocurrido.

Poco después, unas 300 personas se concentraron frente al Parlamento, en La Haya, para protestar contra el asesinato de Fortuyn. «Es culpa de los medios» de comunicación, gritaban enfurecidos algunos manifestantes. Otros repetían: «Holanda está enferma».

•Crecimiento

Fortuyn, quien solía decir que Holanda debe cerrar sus fronteras y que el Islam es una civilización retrógrada, estremeció al estamento político holandés al convertirse su partido, este año, en una fuerza poderosa en Rotterdam, la segunda ciudad del país.

Después del inesperado auge del ultraderechista francés Jean-Marie Le Pen, todos los ojos de Europa estaban puestos en Holanda, donde las encuestas apuntaban a que el líder antiinmigración obtendría avances significativos en las elecciones generales del 15 de mayo. Los sondeos indicaban que el nuevo partido de Fortuyn, creado apenas hace unos meses, obtendría 15% de los votos, 25 bancas sobre un total de 150.

Profesor de Sociología de 54 años, Fortuyn, la estrella ascendente de la política local, conmocionó a Holanda llamando a la supresión del primer artículo de la Constitución, que prohíbe las discriminaciones. Su remedio contra los toxicómanos: «¿Los drogadictos eligen dañarse? ¡Que las autoridades los ayuden! ¿Quieren más? ¿Una sobredosis? Ningún problema». A modo de bienvenida a los nuevos inmigrantes, Fortuyn proponía un cartel indicando que Holanda «ya está llena». Mientras que para los refugiados políticos consideró que una «tienda y un poco de comida» en su país de origen bastaban.

En tanto, las reacciones tras la muerte del derechista no tardaron en llegar. El primer ministro británico,
Tony Blair, condenó el atentado y canceló una visita a Holanda que tenía programada para hoy. «Compartimos el sentimiento de conmoción que habrá en Holanda», dijo Blair en un comunicado. El canciller belga, Louis Michel, dijo que la atmósfera política en Europa era «ya muy delicada». «Al sumarle esto, es muy peligroso». Por su parte, el portavoz del partido de extrema derecha austríaco FPOe, de Jörg Haider, dijo estar «conmocionado» por el atentado.

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