El príncipe Alberto y su padre Rainiero cuando éste aún ostentaba
todos los poderes soberanos que, ahora, delegó en su hijo para gobernar el Principado de Mónaco.
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Se mostró convencido de que «en estas responsabilidades para nuestro país» puede «contar con cada una y cada uno de ustedes».
Con la medida anunciada ayer y aunque la regencia sea un régimen provisional, que se prolongará mientras Rainiero siga con vida, se termina con la situación de los últimos días en que Alberto se encargaba de los asuntos corrientes 'de facto', pero sin tener oficialmente en sus manos los plenos poderes, que ahora puede ejercer. La decisión la tomó el Consejo de la Corona, un organismo de siete miembros nombrados por Rainiero, al que había recurrido el secretario de Estado,
Rainiero, que está internado desde el 7 de marzo en una clínica del principado, lleva nueve días en la unidad de terapia intensiva y, según las últimas informaciones, su pronóstico es extremadamente reservado.
Fuentes próximas al palacio justificaron la decisión de activar la regencia porque «la salud del príncipe no es buena» y «difícilmente se puede imaginar que salga del hospital y en plenitud de sus capacidades físicas y mentales».