El zepelín griego lleva una batería de sensores de alta tecnología que van desde cámaras espías hasta detectores de agentes químicos. Activistas que dicen proteger los derechos civiles dieron rienda suelta a su imaginación destructiva en diferentes foros de discusión y propusieron ideas como soltar palomas y flamencos para «hacerlo bajar», utilizar espejos para cegar a cámaras y pilotos, o -más drásticos- liberar globos de helio para incendiarlo.
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