ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

28 de diciembre 2007 - 00:00

Aventura en continente armado hasta los dientes

ver más
La presencia de militares venezolanos en Bolivia ya es imposible de ocultar. Entre ellos, los más visibles son, justamente, los efectivos que integran la guardia personal del presidente Evo Morales. La penetración en territorio boliviano de uniformados que responden a Hugo Chávez tiene, además, su apoyatura legal: existe un pacto militar conjunto suscripto por ambos presidentes en mayo de 2006.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Que Evo Morales esté custodiado por una elite de guardaespaldas entrenada bajo el régimen chavista se debe, en parte, al temor paranoico a un atentado y la desconfianza hacia las tropas locales -lo mismo hace Chávez en Venezuela, que circula protegido por gigantes «patovicas» formados en el ejército cubano-. Custodia personal proveniente de los padrinazgos políticos, podría decirse. O, en el caso de Morales, una excelente marcación a control remoto desde Caracas.

El acuerdo que Chávez y Morales firmaron en mayo de 2006 establece que un contingente de fuerzas combinadas de 22.000 soldados será distribuido en 20 bases binacionales a lo largo de la frontera boliviana. En otras palabras, las tropas del chavismo, combinadas con las de Bolivia, estarán controlando las fronteras con Perú, Chile, Brasil, Paraguay y la Argentina. Hábil mecanismo para introducir «legalmente» el sueño de un continente bolivariano. Y también 11.000 efectivos venezolanos en el centro de Sudamérica.

El plan boliviano-venezolano casi no trascendió el año pasado -sólo en círculos especializados-, pero fue un artículo de este martes 25 en el diario «O Estado de Sao Paulo» el que mostró la alarma que existe en Brasilia. «Veintidós mil soldados no es poco: Brasil mantiene cerca de 25.000 combatientes en toda la Amazonia», dice el periódico. Para poder calibrar la envergadura de estas fuerzas combinadas, el ejército argentino cuenta con 42.000 hombres, desplegados a lo largo de un territorio nacional de 2.800.000 km². De ellos, solamente 5.000 efectivos (entre Ejército y Gendarmería) se hallan destinados en Jujuy y Salta, las provincias limítrofes con Bolivia, y apenas 1.500 custodian la frontera con ese país. Lo más preocupante del acuerdo entre Chávez y Morales es que además de que las tropas responderán -al menos en los papeles- a una comandancia bicéfala, ellas «podrán ser requeridas cuando haya condiciones de agresión externa o bajo riesgo de amenaza a la democracia». Este último punto, el de amenaza a la democracia, viene siendo discutido tanto en Venezuela como en Bolivia, donde se ha calificado la actitud de la oposición como contraria a la democracia.

El entrenamiento y equipamiento de estas fuerzas combinadas, como es de prever, estará a cargo de Venezuela. En lo que hace al equipamiento, Bolivia ya cuenta con dos helicópteros Super Puma donados por Chávez. Operan en La Paz, con tripulación mixta, según consignó hace algunos meses el londinense International Institute for Strategic Studies en su Reporte Anual.

Venezuela se viene armando hasta los dientes, con lo cual podrá fácilmente equipar a su protegida Bolivia. Ya reemplazó sus viejos cazas F-16 americanos por 24 aviones de combate rusos SUKOI-30. Del mismo origen son sus 53 nuevos helicópteros y los flamantes 100.000 fusiles AK-103 marca Kalashnikov. De esta firma tiene la licencia para reparación y fabricación en Venezuela. Caracas negocia con Moscú la compra de submarinos, una transacción que supera los u$s 3.000 millones.

Por su parte, en el Presupuesto para 2008, el Senado de Bolivia aprobó un aumento de 17,35% en el gasto militar. El gobierno de Morales está previendo el agravamiento de los conflictos internos (La Paz acaba de comprar a la firma Cóndor de Brasil una importante remesa de balas de goma y de gases lacrimógenos, de los que carece desde hace un mes). De Irán, país con el que tiene un acuerdo energético, ya recibió la donación de 200 vehículos para su Policía Federal. En lo que respecta a las milicias civiles «oficiosas» de Evo Morales, los llamados Ponchos Rojos, se sabe que están armadas con ametralladoras AK-47 producidas en Bulgaria, como publicó hace algunos años «El Nuevo Herald» de Miami.

«O Estado de Sao Paulo» reveló que en «el avión Hércules venezolano que hace unas semanas aterrizó de emergencia en el aeropuerto brasilero de Rio Branco (Acre) luego de haber sido apedreado por bolivianos en Riberalta (Beni), viajaban 34 cabos, sargentos y pilotos, enviados desde Caracas para instruir al personal de tres regimientos». Algunas versiones indican que a bordo iba el «valijero» Luis Ferrer, funcionario del gabinete de Chávez, que transportaba u$s 160.000 en efectivo (una parte de un regalo de u$s 872.000 de Venezuela a Bolivia). Otras dicen que como el aterrizaje forzoso se debió a la falta de combustible, fue el agregado militar de Venezuela quien desde La Paz voló en un Lear Jet de la Fuerza Aérea Boliviana con dólares suficientes para llenar el tanque de nafta del Hércules venezolano. De todas maneras, no importa cuál sea la versión, estos hechos confirmarían que el plan para fuerzas militares combinadas entre Bolivia y Venezuela ya está en marcha.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias