La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, se mostró ayer junto al ecuatoriano Rafael Correa al celebrar su segundo año de mandato. Defendió la honestidad de su gobierno ante una serie de escándalos y los embates opositores.
Santiago (EFE, AFP, Reuters) - La presidente de Chile, Michelle Bachelet, celebró ayer el segundo aniversario de su mandato junto a su colega ecuatoriano, Rafael Correa, en un acto en el que criticó a la oposición y defendió la « decencia» de su gobierno. Bachelet cumplió su segundo año de gestión en medio de un difícil escenario, marcado por acusaciones de corrupción de parte de la oposición, el fracaso del nuevo sistema de transporte de Santiago (Transantiago), el descenso en su popularidad y un crecimiento económico inferior a las expectativas.
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Junto a Correa y ante un millar de invitados, reunidos en uno de los patios de La Moneda, la mandataria socialista destacó además los 18 años en el poder de la Concertación, la coalición que integran socialistas, democristianos y socialdemócratas.
También felicitó y agradeció a los presidentes que la precedieron: Patricio Aylwin, Eduardo Frei y Ricardo Lagos, presentes en la ceremonia, y afirmó que Chile ha alcanzado su mayoría de edad en democracia.
Detalló que desde 1990, cuando asumió el gobierno de Aylwin tras 17 años de dictadura, comenzó «un período de paz interna, de imperio del derecho, estabilidad institucional y un profundo proceso de progreso económico de la mano de la justicia social».
Irregularidades
«Chile ha progresado en todos los ámbitos en estos años, por eso no deja de sorprenderme que algunos insistan en crear la impresión de que el país se encuentra erosionado por irregularidades», subrayó la presidente.
Asimismo, señaló que ésa es «una manera de hacer política a pequeña escala, que busca dividendos electorales, pero que además le hace daño a Chile, a su imagen nacional e internacional y a sus perspectivas», recalcó.
«Chile es un país decente, tiene sólidos cimientos en materia de moral funcionaria y no sólo lo decimos nosotros, sino que también lo destacan todos los ranking internacionales», manifestó. «Nos preocupa que algunos sectoresutilicen políticamente este tema para pavimentar sus aspiraciones políticas, creando la sensación de que en Chile se vive un estado de corrupción generalizada», puntualizó.
De esta manera, Bachelet aludió a la acusación constitucional de los partidos conservadores contra la ministra de Educación, Yasna Provoste, por irregularidades en el pago de subvenciones en ese ministerio, entre otros casos.
Bachelet afirmó que tiene claras sus obligaciones como gobernante y que por ello, insistió, «jamás aceptaré hechos irregulares» y que nadie la desviará de su objetivo.
En este contexto llamó a pensar en Chile y a cuidar las discusiones, el lenguaje y la conducta política», y a no caer en «la autocomplacencia e irresponsabilidad». Bachelet destacó especialmente la presencia del presidente ecuatoriano, que fue considerada como una expresión de su cercanía con la mandataria, sobre la que no ha escatimado elogios.
«Nos honra con su presencia», le dijo Bachelet a Rafael Correa y le reiteró la voluntad de Chile y de «todo un continente» de defender la paz. El lunes, ambos mandatarios suscribieron un amplio acuerdo de «Asociación Estratégica» entre las dos naciones y otros convenios bilaterales.
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