El aeropuerto de Bagdad y las rutas que llevan a los países vecinos a Irak vieron desfilar a miles de personas que, ante la inminencia de la guerra, abandonaron el país.
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Los llamamientos de numerosos gobiernos para que sus ciudadanos evacuen Irak y los cierres de varias embajadas en Bagdad se incrementaron en las últimas horas ante la inminencia de un ataque de Estados Unidos.
Los funcionarios alemanes ya han salido de Bagdad en un convoy con destino a Jordania, «ante los grandes temores que suscita una intervención militar», según el embajador, Claude Ellener, en tanto que el personal checo ha cerrado la embajada y tiene la intención de transferir la sede consular a Damasco.
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