La amistad de Gonzales con Bush se remonta a mediados de los '90 cuando el actual mandatario ocupaba el puesto de gobernador de Texas. Bush nominó a Gonzales para el Tribunal Supremo de Texas en 1999 y luego lo impulsó para su actual cargo.
Pese a sus méritos, el licenciado de Derecho de la Universidad de Harvard tiene también puntos débiles, contra los que sus adversarios lanzaron ya un ataque implacable.
La postura moderada de Gonzales ante el aborto es su talón de Aquiles con el bando conservador, que teme que de resultar elegido acabe convirtiéndose en otro David Souter, el magistrado nominado por el padre del actual presidente, que defraudó a la derecha con sus posiciones centristas.
Las críticas también llueven desde las filas demócratas, que acusan al fiscal general de haber dado carta blanca a la detención de sospechosos de terrorismo sin las garantías debidas, lo que, afirma el partido de la oposición, permitió los abusos que han salido a la luz recientemente. La mayoría de los senadores demócratas votó en contra de su confirmación como fiscal, que se aprobó en febrero por 60 votos a favor y 36 en contra.
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