Benedicto XVI inauguró ayer su papado con una misa en el Vaticano. En ella se mostró como un continuador de Juan Pablo II, prometió apegarse mesuradamente al legado del Concilio Vaticano II y prometió trabajar por la unidad de los cristianos. El Pontífice alemán es consciente de que su designación puso en guardia a los sectores más aperturistas de la Iglesia y, por ello, buscó dar señales de mesura y de diálogo.
. «Quiero afirmar con fuerza mi decidida voluntad de proseguir en el compromiso de continuar con las actuaciones del Concilio Vaticano II, en la misma línea que mis predecesores.»
• «El actual sucesor de Pedro asume como compromiso primario el trabajar sin ahorro de energía para reconstituir la plena y visible unidad de los seguidores de Cristo.»
• La humanidad está «turbada por sus incertidumbres y temores, se pregunta sobre su futuro».
• «No ahorraré esfuerzos y dedicación para proseguir el diálogo con las diferentes civilizaciones.»
• «Con ustedes, queridos jóvenes, futuro y esperanza de la Iglesia y de la humanidad, continuaré el diálogo, escuchando sus deseos, intentando ayudarlos a encontrar siempre lo más profundamente posible a Cristo viviente, eternamente joven.» Pocas horas antes, la Capilla Sixtina en la que se ofició la misa y que alberga los famosos frescos de
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