El Papa Benedicto XVI se reunirá el lunes próximo con los embajadores de los países musulmanes ante el Vaticano, como parte de la ofensiva diplomática lanzada ante el malestar causado por las declaraciones del Pontífice sobre el islam, anunció la Santa Sede.
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A invitación del propio Papa, el encuentro se realizará en el palacio de Castel Gandolfo, la residencia veraniega papal en las afueras de Roma, y de la reunión participarán también líderes de la comunidad musulmana en Italia, según informó la agencia de noticias italiana Ansa.
La reunión forma parte de la ofensiva diplomática lanzada por el Vaticano para explicar a los musulmanes que el discurso que el Papa dio la semana pasada en Alemania fue "malinterpretado" y que el Pontífice no tuvo intención de ofender a los creyentes islámicos.
Los diplomáticos musulmanes acreditados ante el Vaticano recibieron ayer las invitaciones de la Secretaría de Estado de la Santa Sede, mientras que los líderes de la comunidad islámica italiana fueron invitados por el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, informó Europa Press.
"Damos la bienvenida a la invitación y definitivamente vamos a participar" del encuentro con el Papa, dijo el embajador de Irán ante la Santa Sede, Ahmad Faihma. "Esta es una señal positiva del Vaticano.
Sé que esto mejorará las relaciones con el mundo islámico", dijo el diplomático iraní. En un discurso durante una visita a su Alemania natal, el líder espiritual de los 1.100 millones de católicos de todo el mundo citó a un emperador bizantino que calificaba algunas de las enseñanzas del profeta Mahoma de "malas e inhumanas".
Los comentarios destaron una ola de protestas, a veces violentas, en el mundo islámico. La red Al Qaeda declaró la guerra al Vaticano, en Irak se quemaron esfigies del Papa y en Turquía algunos líderes religiosos pidieron su detención cuando el Pontífice visite el país, en noviembre.
El Papa dijo esta semana que lamentaba "profundamente" haber ofendido a los musulmanes, que siente un "hondo respeto" por el islam y que su intención fue "explicar que religión y violencia no van de la mano, pero sí la religión y la razón".
Pero la explicación no satisfizo a muchos líderes religiosos musulmanes, que ayer volvieron a exigir una "disculpa clara" de parte de Benedicto XVI.
Las protestas en el mundo islámico continuaron ayer con una marcha de cientos de personas por Teherán tras el tradicional servicio religioso semanal musulmán, encabezada por el ex presidente Akbar Hashemi Rafsanjani.
Rafsanjani dijo que aunque el "señor Papa" aclaró ya que su discurso sobre el islam sólo citó una parte de la historia y no quiso insultar a los musulmanes del mundo, "lo que ocurrió sigue siendo una cosa mala".
No obstante y según medios locales, se instó a los manifestantes a no pronunciar ningún eslogan en contra del propio Benedicto XVI.
Durante su estancia en Nueva York para participar en la Asamblea General de la ONU, el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, manifestó estar satisfecho con las disculpas del Papa, pero lo instó a ser más cuidadoso en el futuro.
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