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Las versiones y comentarios fueron y vinieron ayer, en el preludio de las grandes ceremonias previstas para hoy en la basílica del Vaticano. El primer tramo de la liturgia fue una misa celebrada por Angelo Sodano, hasta el sábado secretario de Estado de la Iglesia. Ciento treinta mil personas que colmaron la plaza San Pedro y la Via de la Consolazione asistieron a ese oficio. Sandri, su segundo, leyó allí el texto que había preparado el fallecido Wojtyla para la oración del Angelus de ayer.
Allí se instaló la capilla ardiente con el cuerpo del Papa recostado sobre un catafalco oblicuo. Juan Pablo II estaba revestido con alba blanca, casulla colorada, palio con cruces bordadas, mitra blanca, acompañado del báculo de siempre y calzado con un par de zapatos nuevos, guinda, su color preferido. El encargado de rezar el responso fue el cardenal Camarlengo, el español
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