Derrotado, Hugo Chávez reaccionó ayer tardíamente a la liberación
de Ingrid Betancourt. «Estaba dispuesto a ir a la
selva por ti. Afortunadamente no hizo falta», dijo.
Bogotá (Reuters, ANSA, DPA) - Luego de su emotivo reencuentro con sus hijos, Ingrid Betancourt invitó ayer los presidentes de Venezuela y Ecuador a restablecer la confianza con su par colombiano, Alvaro Uribe, para facilitar la liberación de los otros rehenes y llamó a Cristina de Kirchner a unirse a esa cruzada.
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«Lo primero que debemos hacer es hacerles un llamado a los presidentes Chávez y Correa para que nos ayuden a restablecer vínculos de amistad, de fraternidad, de confianza con el presidente Uribe, eso es una etapa esencial para que podamos vislumbrar nuevas liberaciones unilaterales», enfatizó.
Betancourt también aseguró que es necesario vincular a personas como la presidente argentina en una cruzada que permita la liberación de los 25 rehenes con fines políticos que aún están en poder Derrotado, Hugo Chávez reaccionó ayer tardíamente a la liberación de Ingrid Betancourt. «Estaba dispuesto a ir a la selva por ti. Afortunadamente no hizo falta », dijo. de las guerrilla. «Pienso que tenemos también que invitar a nuevos actores regionales a que nos ayuden a que esto se mueva, pienso por ejemplo en la presidenta de la Argentina, Cristina Kirchner, otros jefes de Estado», declaró.
Pero aclaró que la facilitación de Chávez, Correa y de otros gobernantes debe limitarse a buscar la liberación de los rehenes, respetando al gobierno colombiano.
«Que nos ayuden a la liberación de los secuestrados, no a fortalecer la guerra en Colombia», afirmó Betancourt al pedir la conformación de una liga de países. «Que los cambios que se quieran dar en Colombia los demos por vía democrática, empujando a las FARC con la influencia que ellos tienen sobre los comandantes de las FARC, a que dejen el camino del terrorismo y emprendan el camino de la reconciliación, de la negociación de la paz», agregó.
Como respuesta, Chávez aseguró: «He llamado a Uribe y lo he felicitado. Seguimos a disposición para ayudar hasta que se libere el último rehén de la guerrilla colombiana y para lograr la paz, la plena paz en Colombia», declaró el mandatario.
Chávez, cuyos nexos con las FARC han dado lugar a numerosas especulaciones, fue uno de los últimos dirigentes latinoamericanos en reaccionar a la noticia de la liberación de Betancourt.
Finalmente, el venezolano, que recibió de manos de las FARC a seis rehenes entre enero y febrero y era visto por algunos como una pieza clave para futuras liberaciones, adoptó públicamente un tono amistoso y conciliador. «Ingrid Betancourt, te mando este beso.
Nos la jugamos por ti. Yo lo dije: 'Si tuviera que ir a lo más profundo de la selva a buscar a Ingrid y a sus compañeros, yo voy. Afortunadamente, no hizo falta'», explicó Chávez, quien había reconocido públicamente que perdió sus contactos con las FARC desde la muerte en marzo del número dos de las FARC, Raúl Reyes.
El mandatario venezolano, que prevé reunirse en los próximos días con Uribe en el primer encuentro bilateral desde finales de 2007, actuó como mediador para un canje humanitario en Colombia el año pasado. Posteriormente, el presidente colombiano decidió prescindir de él, lo cual provocó un gran malestar bilateral.
Hermanos
Uribe «será recibido como siempre, como hermano, como amigo. Nos dijimos cosas duras. Entre hermanos ocurren esas cosas. Pero pasó y ojalá pase para siempre», declaró Chávez.
El mandatario venezolano, que realizó un repentino cambio de discurso con respecto a la guerrilla en junio, reiteró ayer su llamado a este grupo insurgente para que entregue a todos los rehenes y abandone la lucha armada. «Creemos que ya no es la hora de los frentes guerrilleros, es la hora de las oleadas de los pueblos. El tiempo de los fusiles ya pasó.
No nos obliguen a retornar a esos tiempos. Hago de nuevo un llamado a la guerrilla para que lo piense», dijo Chávez.
«Estoy seguro de que casi todos los países de este continente estaríamos dispuestos a conformar un grupo de garantes de un acuerdo de paz donde se respete a las partes y los compromisos» acordados, subrayó el presidente, citando el ejemplo de Centroamérica.
Por su parte, Correa se declaró satisfecho con el rescate y pidió que dejen a los ecuatorianos «en paz». «Déjennos en paz, tranquilos. Estamos hasta acá de vernos involucrados en un problema que no es nuestro, arreglen sus problemas sin involucrarnos al resto», dijo Correa en la población andina de Oña, en la provincia de Azuay (sur). «¿Hasta cuándo tenemos que aguantar suspicacias y dar explicaciones?», añadió.
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