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Aunque dijo estar en contra de que "se castigue" a Francia por su posición crítica hacia Estados Unidos en el conflicto de Irak, Blair subrayó: "Aquí hay un problema entre Estados Unidos y Europa que debemos resolver. No quiero que Europa se constituya en oposición a Estados Unidos. Eso sería peligroso y desestabilizador".
Según la opinión del premier británico, Europa no debe tratar de crear un contrapeso a Estados Unidos, ya que ello sólo serviría para dar más argumentos a Washington para que en el futuro persiga sus objetivos sin consultar a otros países.
Las manifestaciones de Blair se oponen radicalmente a la visión propuesta por el presidente francés, Jacques Chirac, quien aboga por el establecimiento de un mundo claramente multipolar.
"Algunos quieren un llamado mundo multipolar, con diferentes centros de poder, pero yo creo que estos se convertirían rápidamente en centros de poder rivales. Otros, grupo en que yo me incluyo también, creen que sólo necesitamos un polo de poder".
"Los valores de Europa y Estados Unidos son los mismos", aseguró Blair al tiempo que subrayó que la alianza euroatlántica es en beneficio "estratégico" de ambas partes. Respecto a las relaciones con Francia, Blair matizó que no existen divergencias insalvables entre Londres y París.
"Francia sigue siendo un importante aliado para Gran Bretaña", dijo Blair, y agregó que no tiene ningún interés en hablar de penalizar a países, aunque cree que es un tema tienen que resolverse entre Europa y Estados Unidos, y también dentro de Europa.
Por otro lado, Blair, quien negó las especulaciones sobre sus aspiraciones a convertirse en el primer presidente de la Unión Europea, reafirmó la vocación europeísta de Gran Bretaña y aseguró que su país debería participar plenamente en las políticas de la UE, al tiempo que advirtió que no hacerlo supondría automarginarse como país.
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