Una celebración multitudinaria y festiva colapsó el centro de La Paz para recibir a los indígenas que llegaron tras 66 días de marcha.
Una celebración multitudinaria y festiva colapsó el centro de La Paz para recibir a los indígenas que llegaron tras 66 días de marcha, con la intención de quedarse hasta que el presidente de Bolivia, Evo Morales, paralice las obras de una carretera que atravesará una reserva natural en la Amazonía.
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Decenas de miles de personas homenajearon a los caminantes desde las aceras, o se sumaron a la marcha de forma espontánea, y les colmaron de abrazos, besos, cánticos, regalos, ropa y comida, en un desbordante festejo callejero no recordado por los paceños en muchos años.
"Nunca pensamos en este recibimiento que ya es parte de la historia de los bolivianos", dijo el líder de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB), Adolfo Chávez, en medio de la triunfal caravana de bienvenida.
"Tipnis, sí; coca, no", y "Tipnis somos todos", fueron dos de las frases más coreadas por la multitud para apoyar a los indígenas, que caminaron más de 500 kilómetros para forzar a Morales a retractarse de su decisión de construir la carretera por el medio del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis).
Los indígenas defienden la reserva natural del Tipnis, de 1,2 millones de hectáreas, porque creen que la carretera que financia Brasil permitirá que sus tierras sean invadidas por madereros y productores de coca, base para fabricar la cocaína.
La columna indígena se encaminaba a primera hora de la tarde por calles abarrotadas hacia la Plaza Murillo, también colmada, donde están el Palacio Quemado, sede de la Presidencia, y el Parlamento.
El ministro de Comunicación, Iván Canelas, dijo en una rueda de prensa que se permite el ingreso de los nativos a la plaza Murillo, pero advirtió que tiene información sobre la presencia de activistas políticos que pueden provocar violencia.
Los indígenas, según Chávez, dedicarán la jornada a saludar a los diversos sectores que les apoyaron y el jueves esperan concretar el diálogo que finalmente les aceptó Morales para analizar sus demandas, tras dos meses eludiéndolo.
La marcha llega después de que Morales sufriera el domingo la primera derrota electoral desde 2005, en unos comicios judiciales en los que la oposición impulsó los votos nulos o en blanco, que superaron un 60 %, y el mandatario los sufragios válidos, que no llegaron a 40 %.
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