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Los agentes de seguridad de la finca San José, en Jacarú, estado de Paraiba, dispararon anoche con revólveres calibre 38 y fusiles calibre 22, a un grupo de campesinos que intentaba ingresar a la propiedad, agregaron las fuentes.
La mayoría de los campesinos comenzó a huir del lugar cuando se abrió fuego contra ellos, pero doce hombres quedaron tendidos en el suelo, heridos, y Antonio Chagas da Silva, de 42 años, muerto de un tiro en el pecho.
El asesinato de Chagas da Silva es la novena muerte registrada por la Auditoría Nacional Agraria brasileña, durante los cinco primeros meses del año relacionada con conflictos en el campo, contra los ocho casos de asesinatos de "sin tierra" contabilizados en todo el 2002, alertó la auditoría nacional.
"La situación sigue siendo extremamente preocupante. Tenemos que tomar medidas para evitar que haya más asesinatos", declaró hoy el auditor agrario nacional Gercino da Silva Filho, quien ya había expresado su "temor" al respecto dado el clima de tensión en el campo.
Por su parte, la coordinadora nacional de la Comisión Pastoral Tierra de Brasil (CPT) afirmó en un comunicado que el asesinato de Chagas da Silva "es una nueva muestra de la violencia que se practica contra los trabajadores rurales de Paraíba que, en este caso, intentaban ocupar esa tierra para promover un trabajo colectivo de plantación".
La Comisión Pastoral de la Tierra, de la iglesia católica local, acusó además a Marco Antonio Barbosa, propietario de la finca, como "uno de los responsables del asesinato", mientras el abogado del hacendado afirmó que su cliente "fue sorprendido por los sin tierra" y tuvo que "defenderse para no morir", según el informe de la policía.
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