Bolsonaro amenazó con intervenir el STF y advirtió que "sólo muerto" dejará el poder

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Encabezó importantes manifestaciones en Brasilia y San Pablo, pero menos numerosas que lo que esperaba. La oposición vuelve a hablar de impeachment.

Brasilia - El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, lanzó ayer una serie de advertencias golpistas al amenazar veladamente con intervenir el Supremo Tribunal Federal (STF) y al afirmar que no acatará las decisiones del juez de esa corte que lo investiga por ataques contra la democracia. Asimismo, advirtió que aceptará el resultado de la elección presidencial del año que viene, que reiteró que “no será transparente”, a la vez que aseguró que “solo Dios” lo sacará del cargo.

Sus dichos, lanzados en dos manifestaciones -la primera en Brasilia por la mañana y la segunda por la tarde en San Pablo, con una asistencia muy importante, pero bastante menor que la de dos millones que había pronosticado-, generaron una ola de repudio en todo el sistema institucional, que volvió a barajar la posibilidad de un juicio político para su destitución. En ese sentido, el gobernador del estado de San Pablo y precandidato presidencial João Doria modificó su postura contraria a un “impeachment” y su partido, el de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que tiene un ala que aprueba la agenda económica de Bolsonaro en el Congreso, convocó a una reunión extraordinaria para hoy a fin de tratar esa cuestión.

Bolsonaro amenazó con salirse del Estado de derecho y aseguró que “nunca” será detenido, ya que sus opciones son “la muerte y la victoria”.

En una convocatoria que coincidió con los 199 años de la independencia de Brasil, el ultraderechista intentó tener su día de gloria, pero no se produjo la marea humana que buscaba ni tampoco una acción similar a la invasión del Capitolio, a imagen y semejanza de lo que hicieron los seguidores de Donald Trump en Estados Unidos, como se temía.

Alexandre de Moraes, el juez del Supremo que lo investiga por acciones antidemocráticas, fue el blanco de sus ataques. “Este presidente no va a cumplir ninguna decisión de Alexandre de Moraes. La paciencia del pueblo ya se agotó, tiene tiempo él todavía de poner las barbas en remojo y ocuparse de su vida. Para nosotros no existe más”, afirmó en San Pablo, la mayor ciudad del país.

En un tramo especialmente grave de su discurso en Brasilia, el mandatario exigió al jefe del STF, Luiz Fux, que ponga en caja a Moraes bajo amenaza de intervención del alto tribunal. “O el jefe de ese poder pone en caja a uno de sus jueces o ese poder puede sufrir aquello que no queremos que ocurra”, amenazó.

Fraude

Bolsonaro también volvió a agitar el fantasma del fraude en las elecciones del próximo año pese a que el Congreso le bloqueó su intento de cambiar el sistema de urna electrónica que rige desde 1996.

“Queremos elecciones limpias y auditables. No podemos admitir elecciones que no ofrezcan seguridad”, afirmó en otro trecho de su discurso.

“No podemos aceptar un sistema de votación que no ofrezca ninguna seguridad en las elecciones”, dijo en referencia al uso de urnas electrónicas, en vigor desde 1996 y que jamás motivó denuncia alguna.

“No puedo participar en una farsa como la que patrocina el jefe del tribunal electoral”, añadió.

En Brasilia, unas 100.000 personas llenaron una de las plazas de la Explanada de los Ministerios en una movida financiada por el agronegocio de cinco estados cercanos a la capital federal, mientras que en San Pablo la policía contabilizó 125.000 personas.

“Les digo a los canallas que nunca iré preso”, dijo Bolsonaro, que cargó contra Moraes, que investiga acciones del movimiento bolsonarista contra la democracia, y contra el titular del Tribunal Superior Electoral (TSE), Luiz Barroso.

Barroso y Moraes lanzaron mensajes por las redes defendiendo el respeto a las leyes de la democracia.

La policía de Brasilia había hecho un cordón con la tropa de choque para evitar la toma del Supremo Tribunal Federal en la Plaza de los Tres Poderes, pero los manifestantes no intentaron ingresar al edificio, como se temía.

En Brasilia, Bolsonaro lanzó la controvertida propuesta de convocar para hoy al Consejo de la República, un encuentro de autoridades del Poder Ejecutivo y del Legislativo que trata de temas de conmoción nacional, estado de sitio o intervenciones federales. Sin embargo, no parece haber encontrado eco (ver nota aparte).

En el piso de su popularidad, ampliamente superado en las encuestas por Luiz Inácio Lula da Silva y buscando retomar la iniciativa política con su núcleo duro, Bolsonaro inició su jornada cantando el himno con un coro de niños en el Palacio de la Alvorada.

Trasfondo

En más de 50 ciudades se registraron manifestaciones a favor y en contra del presidente en el Día de la Independencia.

En San Pablo, unas 15.000 personas se reunieron en el centro en el acto de la izquierda y del Partido de los Trabajadores (PT), sindicatos y movimientos sociales, con la participación del candidato derrotado en 2018 por Bolsonaro, Fernando Haddad, y el excandidato del Partido Socialismo y Libertad, Guilherme Boulos.

El exmilitar Bolsonaro comenzó a pronunciar discursos sobre fraude electoral a partir de marzo, cuando su popularidad comenzó a derretirse.

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