Bolsonaro prorroga hasta 2023 la reducción de aportes patronales para evitar despidos

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"Resolvimos prorrogar por otros dos años la cuestión de la reducción de los aportes patronales en el salario de los empleados, inclusive en los de la prensa. Ni siquiera la prensa se quedó afuera. Esto tiene que ver con el mantenimiento del empleo, estamos en la pospandemia", afirmó el jefe del Estado.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, anunció hoy que el gobierno prorrogará por dos años la decisión de reducir los aportes patronales de las empresas en los salarios de los trabajadores con el objetivo de evitar despidos en medio de previsiones negativas sobre el crecimiento y el avance de la inflación.

"Resolvimos prorrogar por otros dos años la cuestión de la reducción de los aportes patronales en el salario de los empleados, inclusive en los de la prensa. Ni siquiera la prensa se quedó afuera. Esto tiene que ver con el mantenimiento del empleo, estamos en la pospandemia", afirmó el jefe del Estado.

Estas declaraciones las hizo al lanzar el Plan Brasil Fraterno, un programa que pretende atacar el hambre en el país vinculando a donadores de alimentos con entidades que distribuyen comida.

El alivio a 17 sectores de la economía está previsto que dure hasta fines de 2023, siendo que el primer mandato de Bolsonaro vence en diciembre de 22.

"El empleo en estos momentos es como la alimentación", dijo Bolsonaro en el acto realizado en el Palacio del Planalto.

El mandatario, un excapitán del Ejército, aludió a la situación del hambre y la comparó con ejercicios de rutina en el servicio militar: "el que hace el servicio militar pasa cuatro días sin comer".

La reducción del aporte patronal tiene que ver con el 20% que las empresas abonan para la contribución previsional de sus empleados, que es reemplazado por una alícuota sobre la facturación bruta que varia de 1% a 4,5%.

Este mismo incentivo empresarial fue otorgado por Dilma Rousseff en su primer gobierno a partir de 2011 para enfrentar los coletazos de la crisis financiera de 2008 en el sistema hipotecario de Estados Unidos, que derribó en los años siguientes los precios de las materias primas.

El gobierno se encuentra en un proceso de enfriamiento de la economía por parte del Banco Central, que aumentó la tasa de interés básica de la economía a 7,75% anual ante el avance de la inflación y adelantó que la aumentará en diciembre a por lo menos 9,5%.

Es porque la inflación oficial de Brasil avanzó 1,25% en octubre, el mayor crecimiento mensual desde 2000, acumulando 10,67% em 12 meses, mayor nivel desde 2016.

En ese marco, este jueves el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) indicó que el comercio minorista no se recuperó todavía de los niveles de 2019.

Las ventas en el comercio minorista cayeron 1,3% en setiembre, en la segunda caída consecutiva luego del brusco -4,3% en agosto.

Bolsonaro se encuentra en un proceso de reconstrucción de medidas sociales luego de haber extinguido el Bolsa Familia, el plan que fue la bandera social del Partido de los Trabajadores (PT).

En su lugar creó el Auxilio Brasil, un plan cuya financiación depende del cese del techo fiscal y de la suspensión del pago de juicios perdidos por el Estado.

Esta medida depende ahora de la aprobación de una enmienda constitucional del Senado que ratifique la decisión de romper el techo de gastos y darle a Bolsonaro, por 12 meses unos 15.000 millones de dólares para aumentar la financiación de planes sociales para 17 millones de personas.

Según entidades privadas, más de 110 millones de brasileños, más de la mitad de la población, tiene algún tipo de inseguridad alimentaria desde el inicio de la pandemia, de las cuales 19 millones están en situación de hambre o sin previsión de lo que comer al día siguiente.

El mandatario prepara su candidatura para la reelección en octubre de 2022, carrera en la que marcha segundo a más de 20 puntos de Lula, según todas las encuestas.

De acuerdo al sondeo divulgado hoy de PoderData, del sitio político Poder360, el 61% dela población desaprueba al gobierno, contra el 31% que los aprueba.

Otro dato es que un tercio de los que votaron a Bolsonaro en 2018 dicen que no lo harán nuevamente el año próximo.

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