20 de marzo 2002 - 00:00

Brigadas Rojas se atribuyen asesinato de Funcionario

El ministro del Interior italiano, Claudio Scajola, dijo hoy que las Brigadas Rojas asesinaron al economista y asesor de gobierno Marco Biagi, mientras la policía confirmó que el arma usada en el atentado es la misma del crimen del profesor Massimo D'Antona, cometida en 1999 por esa organización terrorista.
   
El asesinato de Biagi, perpetrado en la noche del martes en Bolonia, causó gran conmoción en el país y desató polémicas en ámbitos políticos, mientras crece el sentimiento de regresar a los "años de plomo".
   
"Son las Brigadas Rojas", dijo sin dudar el ministro Scajola hoy al término de una reunión del Comité nacional para el orden y la seguridad pública y prometió: "Arrestaremos a los culpables".
   
La policía científica confirmó que se sigue la pista terrorista, tras haber descubierto que el arma que disparó las tres balas en la nuca de Biagi es la misma usada en el crimen del economista Massimo D'Antona, el 20 de mayo de 1999, cuando era asesor del entonces ministro del Trabajo Antonio Bassolino en el pasado gobierno de centro-izquierda.
   
El atentado contra D'Antona llevaba la firma de las "Brigadas Rojas para la construcción del partido comunista combatiente".
   
El crimen de Bolonia aparece como una réplica del cometido en Roma contra D'Antona, cuyos asesinos, hasta ahora, no fueron identificados.
   
En el lugar del delito, sobre el portón de la casa de Biagi, horas más tarde fue hallada la estrella con las cinco puntas dentro de un círculo, símbolo del movimiento terrorista de las BR, y dos círculos atravesados por una flecha con la inscripción "objetivo centrado", gravados sobre el metal.
   
En la tarde de hoy la centralista del diario "Resto del Carlino de Bolonia" recibió una llamada telefónica anónima en la que las Brigadas Rojas se atribuían el atentado.
   
También hoy se extendieron al resto de Italia las investigaciones iniciadas anoche en Bolonia, inmediatamente después del atentado perpetrado contra Biagi.
   
En tanto, los líderes de la mayoría oficialista y la oposición condenaron unánimemente el asesinato del economista, pero el clima exasperado de los días que lo precedieron tiñó algunas de las declaraciones.
   
Con el telón de fondo de la conmoción provocada por el crimen de Biagi, el premier italiano Silvio Berlusconi invitó hoy a la reanudación inmediata del diálogo entre gobierno y partes sociales.
   
En una primera reacción Berlusconi señaló el "odio que convierte a los adversarios políticos en enemigos" como motor del atentado, mientras Piero Fassino y otros líderes del Olivo (coalición de izquierda) invitaron a no trazar paralelos entre el terrorismo y la legítima movilización social en curso en Italia.
   
En tanto, los sindicatos ratificaron hoy su decisión de realizar una huelga general a principios de abril y de no interrumpir la movilización social para impedir una reforma que toca un símbolo de sus conquistas sociales, el artículo 18 del Estatuto de los trabajadores que los tutela en caso de despidos arbitrarios.
   
Existe el temor de retornar a los "años de plomo" de las BR, en un clima envenenado por la pulseada entre gobierno y sindicatos generada por un proyecto de reforma de la ley laboral.
   
Por otro lado, la pista terrorista también se basa en los informes que esta semana habían entregado los servicios secretos al ministerio del Interior italiano y al parlamento, que
indicaban la existencia de células subversivas y los eventuales blancos de atentados.
   
El informe trazó una especie de "identikit" del blanco del terrorismo aún vigente en Italia, una figura que se concilia perfectamente con la de Biagi: prestigioso economista,
profesor universitario, pero, sobre todo, autor, como asesor del ministro del Trabajo Roberto Maroni, del texto de la modificación del artículo 18 del Estatuto de los trabajadores.
   
Biagi, de 52 años, profesor de Derecho del Trabajo en la Universidad de Módena, había colaborado como asesor en el precedente gobierno de centro-izquierda antes de convertirse en el redactor del informe sobre el trabajo de Maroni, en el cual
indicaba la necesidad de flexibilizar las reglas del mercado laboral para combatir la desocupación.
   
Europeista por vocación, Biagi había firmado hace unos días un manifiesto titulado "De la parte del trabajo", con adhesión de un centenar de economistas que participaron del debate sobre la modificación del citado artículo.
   
Pese a que "perfil" de Biagi era el de una persona con alto riesgo personal, desde hacía algún tiempo no tenía más escolta cuando estaba en su ciudad, Bolonia, o en Módena.
   
A principios de año el gobierno de Berlusconi decidió eliminar los escoltas a magistrados, profesores y otras funciones por considerar no existía más riesgo de atentados, una posición reiterada hoy por el ministro del Interior, Claudio
Scajola.
   
En consecuencia, la polémica de las últimas horas cuestiona porqué -tras la señal de alarma de un brote terrorista lanzada por los servicios secretos- las autoridades siguieron
manteniendo su posición y Biagi, entre otros, no gozaba de protección alguna.

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