Un grupo de manifestantes impidió la salida de una treintena de diputados y tres ministros del Parlamento de la ciudad de Sofía.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Por primera vez en los 40 días que llevan las manifestaciones contra el gobierno búlgaro, la policía reprimió la protesta que bloqueaba la salida de un centenar de funcionarios retenidos dentro del edificio.
"Nos quedamos aquí, si es necesario, toda la noche. Los diputados no tienen por dónde salir. Tienen que pasar a través de nosotros", advirtió un joven manifestante que hacía guardia frente a la sede del Legislativo.
A pesar del desgaste provocado por la indiferencia política, los manifestantes opositores se mantuvieron firmes frente a las principales sedes del gobierno búlgaro, al que le reclaman la renuncia por considerarlo corrupto y un "aliado" de la mafia.
Por eso, medio millar de manifestantes bloqueó el Parlamento de Sofía para impedir que los parlamentarios pudieran salir del edificio al finalizar la sesión, informó la agencia de noticias EFE.
Con el paso de las horas, la pequeña protesta se convirtió en una manifestación de unas 3.000 personas, que pacíficamente se concentró frente a la valla policial desplegada en la puerta trasera de la sede del Legislativo.
En medio de gritos que reclamaban la "dimisión" de la clase política y de crecientes forcejeos, algunos diputados lograron salir del edificio, escoltados por policías.
Ya entrada la noche, la policía intentó evacuar al centenar de diputados que quedaba dentro del Parlamento, entre ellos tres ministros, subiéndolos a un ómnibus.
Sin embargo, los manifestantes se desperdigaron por las calles adyacentes y bloquearon todos los posibles caminos.
En medio de la confusión y las corridas, los policías búlgaros comenzaron a reprimir a los manifestantes que se acercaban al micro en el que trataban de escapar los diputados. Tres personas resultaron heridas, según EFE.
Por primera vez desde que comenzaron las protestas contra el gobierno búlgaro, la policía cambió su vestimenta y armas de todos los días por el equipo "antimotines".
Los manifestantes respondieron a la violencia policial tirando piedras contra el colectivo y, cuando algunas ventanillas estallaron, la policía ordenó dar marcha atrás y volver a encerrar a los diputados dentro del edificio del Parlamento.
Unas horas antes, la comisaria europea de Justicia, Viviane Reding, había visitado la capital búlgara y había expresado su apoyo a las manifestaciones que ya llevan 40 días.
"Pueden contar con nosotros. Vamos a empujar al gobierno hacia una verdadera lucha contra la corrupción", prometió la también vicepresidenta de la Comisión Europea.
El detonante de las protestas había sido la designación de un empresario de dudosa reputación al frente de los servicios de inteligencia del país.
El gobierno, dirigido por un economista independiente, había asumido apenas unas semanas antes y como consecuencia de unas elecciones anticipadas provocadas por un escándalo de corrupción que había marcado el final prematuro del entonces Ejecutivo.
Por eso, la incesante ola de manifestaciones que sacuden al país no está sólo dirigida al gobierno actual, sino a toda una clase política que es considerada corrupta por gran parte de la sociedad.
Dejá tu comentario