Ashcroft es uno de los principales allegados al mandatario republicano y uno de los más enfáticos defensores de la oposición a iniciativas como el aborto legal y los matrimonios homosexuales. Su salida se debe más a motivos de salud que políticos.
A su vez, como fiscal general, Ashcroft fue uno de los artífices del diseño legal de la nueva política de penas al terrorismo, entre ellas la conflictiva Ley Patriota, que, según sus críticos, afectó derechos considerados sagrados para los estadounidenses debido a la situación de emergencia.
En su carta de renuncia, manuscrita y de cinco páginas, el funcionario saliente afirmó que
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