El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Al término de su reunión a las afueras de Belfast con el primer ministro británico, Tony Blair, Bush se mostró optimista sobre la posible eliminación de los últimos escollos que atenazan el proceso de paz norirlandés.
"Toda la comunidad debe de aprovechar esta oportunidad histórica para alcanzar la paz. La resolución del conflicto en Irlanda del Norte demostraría que los hábitos pasados de violencia y venganza se pueden acabar", dijo el presidente estadounidense.
Durante una rueda de prensa conjunta, ambos líderes coincidieron también en señalar la importancia del éxito del proceso de paz en Irlanda del Norte como ejemplo y esperanza para la resolución del conflicto entre israelíes y palestinos.
Según Bush, su visita de dos días a la isla, la primera que hace a Europa desde el inicio de la invasión británico-estadounidense en Irak, le ha "convencido de que es posible llevar la paz a Oriente Medio".
El presidente evitó pronunciarse sobre la posibilidad de que el Ejército Republicano Irlandés (IRA) anuncie -quizás esta misma semana- que abandona la lucha armada y se dispone a entregar todo su arsenal.
Dicho gesto, clave para poner fin a más de treinta años de violencia en el Ulster, dependerá en gran medida del contenido del plan de acción que presentan este mismo jueves los Gobiernos de Londres y Dublín a los partidos firmantes de los acuerdos de paz.
En este sentido, Blair agradeció la presencia de Bush en la capital y confió en que "su intervención, su paciencia y su perseverancia" anime a los protagonistas de este proceso a que "den los últimos pasos hacia la paz".
Según el "premier" británico, quien calificó a Bush de "amigo de Irlanda del Norte", el Acuerdo del Viernes Santo ha elevado "los niveles de vida de los ciudadanos y ha llevado seguridad a la provincia".
El plan británico-irlandés concederá a los fugitivos del IRA una amnistía para que, en cuanto vuelvan a la provincia, puedan participar en los comités del Nuevo Servicio de Policía de Irlanda del Norte, según ha reclamado el Sinn Fein, brazo político del IRA.
El Gobierno británico también se comprometerá a reformar el sistema judicial y a desmilitarizar progresivamente el sur del Ulster, donde su presencia, aún significativa, es inaceptable para la comunidad católico-nacionalista.
En este sentido, Bush instó a los otros partidos implicados -el nacionalista Partido Socialdemócrata del Ulster (SDLP) y el Partido Unionista del Ulster (UUP)- a que "adopten dicha propuesta como si fuese suya".
Bush y Blair se reúnen hoy en el castillo de Hillsborough, al sur de Belfast, con el primer ministro de Irlanda, Bertie Ahern, y con los dirigentes de los principales partidos norirlandeses.
Al ser preguntado por la clara oposición de los representantes nacionalistas a la guerra en Irak, Bush respondió: "Estoy encantado de tratar con gente que se ha comprometido con la paz".
Tanto el líder del Sinn Fein, Gerry Adams, como el presidente del moderado SDLP, Mark Durkan, han calificado la visita de George W. Bush de "hipócrita e insensible", pero han preferido no boicotearla.
Sin embargo, miles de ciudadanos, entre ellos miembros de ambos partidos, se han manifestado en Belfast en protesta por la presencia de Bush, a quien acusaron de usar el proceso de paz norirlandés para lavar su imagen internacional.
Dejá tu comentario