El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Bush se reunió con el primer ministro belga Guy Verhofstadt antes de pronunciar su mensaje clave en el que pedirá a los europeos dejar de lado los desacuerdos sobre Irak y reemplazarlos con una acción conjunta para expandir la democracia por Oriente Medio.
"Es muy bueno estar de vuelta", dijo Bush a Verhofstadt, y agregó que le hubiera gustado andar en bicicleta con el líder belga, un entusiasta ciclista aficionado.
"El es un gran ciclista. Yo necesito un poco de entrenamiento", dijo Bush.
Bélgica, junto con influyentes naciones de la Unión Europea (UE) -Francia y Alemania- bloqueó el apoyo militar de la OTAN a Turquía en los preparativos de la invasión para derrocar a Saddam Hussein en el 2003, liderada por Estados Unidos.
La decisión generó la crisis más seria de la alianza desde que finalizara la Guerra Fría.
En un discurso que buscará establecer el tono de su visita a Europa, Bush ofrecerá un mensaje conciliatorio al decir: "Estados Unidos apoya una Europa firme porque necesitamos un socio fuerte para la difícil tarea de garantizar la libertad en el mundo", según un extracto del mensaje que adelantó la Casa Blanca.
Pero es poco probable que Bush se incline hacia la posición europea en la esencia de dos cuestiones claves: la iniciativa diplomática de la UE para ofrecer incentivos a Irán que busca detener su programa nuclear y los planes del bloque de países para levantar un embargo de armas sobre China.
Además, Bush puede causar malestar al exigir a sus anfitriones europeos un apoyo para presionar a Siria después del homicidio de la semana pasada del ex primer ministro libanés Rafik al-Hariri, por el que la oposición libanesa responsabiliza a Damasco.
Después de cuatro años de tensión por Irak, Oriente Medio, el cambio climático y la corte penal internacional, Bush le dirá los líderes europeos: "A medida que se desvanecen los debates del pasado, y surgen con claridad las tareas importantes, comencemos una nueva era de unidad transatlántica".
A pesar de su pedido público de unidad, las diferencias de política persisten antes de los encuentros con la OTAN y la UE el martes.
No hay acuerdo sobre la intensidad de la presión a Irán para que abandone sus ambiciones nucleares, la posibilidad de imponer nuevas sanciones a Siria que obliguen a retirar sus efectivos del Líbano y para negar apoyo al grupo guerrillero Hizbulah.
Washington también mostró preocupación ante el deseo de la UE de levantar el embargo de armas a China, pero busca reducir las diferencias con la esperanza de ubicar la relación bajo una luz de cooperación.
Bush se reunirá durante su viaje con todos los grandes opositores a la guerra de Irak: el presidente francés Jacques Chirac, el canciller alemán Gerhard Schroeder y el presidente ruso Vladimir Putin.
El lunes por la noche, Bush buscará el inicio de nuevas relaciones con Chirac al reunirse con el presidente francés en Bruselas, en lo que la Casa Blanca especificó que será una cena de trabajo.
El mandatario estadounidense viajará el miércoles a Mainz, Alemania, para mantener conversaciones con Schroeder, y tiene previsto reunirse el jueves con Putin en Bratislava.