George W. Bush, su esposa, el vice Dick Cheney y su mujer, ayer durante un minuto de silencio observado a las puertas de la Casa Blanca en homenaje a las víctimas del 11-S.
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En una ceremonia paralela, el secretario de Defensa, «Pero no podemos. El enemigo, aunque seriamente debilitado y continuamente bajo presión, sigue planeando ataques y el peligro que plantea al mundo libre es real y presente», agregó.
La mayor parte del gabinete de Bush, incluyendo al secretario de Seguridad Interior,
Previamente, el presidente y su esposa habían asistido a una ceremonia religiosa en la iglesia de San Juan, vecina a la Casa Blanca, en homenaje a las casi 3.000 víctimas de los atentados en Nueva York, Washington y en un descampado de Pensilvania, donde se estrelló un cuarto avión cuando los pasajeros intentaron arrebatar el control del aparato a los terroristas.
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