Caracas y Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA. DPA) - Estados Unidos y la comunidad internacional mostraron ayer su entusiasmo tras la derrota de Hugo Chávez en el referendo constitucional del domingo, esperando que signifique un nuevo rumbo para Venezuela, en el que el gobierno comience a verse limitado por una oposición emergente y fortalecida.
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«La gente dijo lo que pensaba y votó en contra de las reformas que recomendó Hugo Chávez. Pienso que es un buen augurio», declaró Dana Perino, portavoz de la Casa Blanca, al ofrecer una primera reacción tras el fracaso de la reforma que habría dado poderes omnímodos a Chávez.
«Ha sido un resultado muy estrecho, 51%, pese a que la oposición no pudo pasar por la televisión y dar su opinión. De modo que creo que existen algunos análisis interesantes que los expertos políticos pueden hacer allá» en Venezuela, añadió la vocera de George W. Bush.
Con 97% de las actas escrutado, el rechazo al proyecto oficial sumó 50,7% al llamado bloque A de propuestas, que incluía todas las iniciativas del Poder Ejecutivo, como la reelección a perpetuidad. El bloque B, incorporado por la Asamblea Nacional ( parlamento), dominada por el chavismo, recibió el voto negativo de 51,05% de quienes se presentaron a sufragar.
Los gobiernos que pretenden mantenerse alejados de fricciones con Chávez, como los del mexicano Felipe Calderón, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el paraguayo Nicanor Duarte Frutos, entre otros, prefirieron resaltar «el enorme valor» de que el presidente venezolano haya reconocido el resultado. Se ve que para ellos no era una reacción descontada.
Desafíos
España, atacada recientemente por el venezolano, confió en que la turbulenta relación bilateral se apacigüe después del baldazo de agua fría recibido por Chávez. José Luis Rodríguez Zapatero desea que las relaciones con Venezuela sigan siendo «cordiales» y «respetuosas» y aboga por lograr el mejor nivel de las mismas «lo más rápidamente posible», manifestó el canciller español, Miguel Angel Moratinos, en una conferencia de prensa.
Mientras tanto, la oposición venezolana comenzó ayer a organizarse para enfrentar desafíos futuros, pasada la euforia inicial por la derrota histórica que le propinó al bolivariano. «Hay un capital político, hay un capital humano presente en esta votación que debe ser organizado en términos de avanzar hacia la constitución de una mayoría y por supuesto fortalecer las alternativas que está presentando la juventud, que es el relevo», dijo Ricardo Sánchez, dirigente estudiantil opositor.
Un Chávez que buscaba infructuosamente parecer animado reconoció su derrota pasada la medianoche local en el palacio presidencial de Miraflores. Dijo que sus seguidores no deben sentirse «tristes ni apesadumbrados» y felicitó a sus adversarios por la victoria, pero sorprendió al afirmar que éstos habían logrado una «victoria pírrica».
El mensaje de Chávez apuntóa dejar en claro que insistirá más adelante con su proyecto de reforma constitucional, al que no cambiará, afirmó «ni una coma». «Nosotros estamos hechos para una batalla larga», proclamó.
Ayer, en nuevas declaraciones, el presidente dijo en una entrevista concedida por teléfono a un programa de TV que su revés electoral pudo deberse a que todavía la sociedad venezolana no está madura para asumir una propuesta socialista como la plasmada en su plan de reforma constitucional.
«Es posible que todavía no estuviésemos a tiempo, habrá que madurar más y seguir construyendo nuestro socialismo», dijo.
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