17 de marzo 2006 - 00:00

Califica EE.UU. a Chávez de "demagogo" y de "desestabilizador"

Washington (AFP) - El presidente venezolano Hugo Chávez es «un demagogo» que utiliza el dinero del petróleo para socavar la democracia en América latina, señaló ayer un documento de la Casa Blanca, que también denunció el populismo en la región, acusó al dictador cubano Fidel Castro de «subvertir la libertad» regional y señaló a Irán como el mayor desafío actual para Estados Unidos.

«En Venezuela, un demagogo que flota en dinero del petróleo está socavando la democracia y buscando desestabilizar la región», indicó la Estrategia para la Seguridad Nacional de la Casa Blanca, un documento de 49 páginas, al advertir sobre los desafíos regionales que demandan la atención mundial.

«En Cuba, un dictador antiestadounidense continúa oprimiendo a su pueblo y busca subvertir la libertad en la región», afirmó la Casa Blanca, que ubica al gobierno de Castro en la categoría de «tiranía» junto a Corea del Norte, Irán, Siria, Bielorrusia, Birmania y Zimbabwe.

«Los tiranos y aquellos que los siguen pertenecen a una era diferente y no se les debe permitir revertir el progreso de las dos últimas décadas» en América latina y el Caribe, añadió.

El documento advirtió asimismo sobre los peligros del creciente populismo en la región y llama a actuar para impedir que éste avance. «No debe permitirse que la apariencia engañosa del populismo que va contra las leyes del libre mercado erosione las libertades políticas y encierre a los más pobres de la región en ciclos de pobreza», sostuvo.

«Si los vecinos más cercanos de Estados Unidos no tienen seguridad y estabilidad, entonces Estados Unidos será menos seguro»,
concluyó.

El texto destacó no obstante los progresos de Colombia bajo el gobierno de Alvaro Uribe, «un aliado democrático que está luchando contra los ataques persistentes de terroristas marxistas y narcotraficantes».

En su breve capítulo sobre la región, el documento aseguró que las relaciones con los vecinos al sur del Río Bravo «es la primera línea de defensa de la seguridad nacional estadounidense» y destaca la profundización de los lazos con México y Canadá.

Por otro lado, también se anota como objetivo intentar que la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sean más eficientes y puedan articular mejor acciones conjuntas «para enfrentar amenazas contra la estabilidad, seguridad, prosperidad o progreso democrático».

El documento se congratula de los tratados de libre comercio (TLC) negociados con varios países de la región, incluida Colombia, y promete trabajar para que el Congreso los ratifique con el objetivo de abrir mercados, apoyar reformas económicas y el Estado de derecho.

Sin embargo,
la mayor parte del texto es dedicada a Irak y Afganistán, y a defender su política de ataques «preventivos» contra quienes amenacen a EE.UU. En este sentido, considera que Irán es su mayor desafío. La última versión del documento databa de setiembre de 2002, pocos meses antes del ataque contra el país árabe.

«Si es necesario, bajo los principios establecidos de autodefensa, no descartamos el uso de la fuerza antes de que ocurran ataques, aun si persiste la incertidumbre sobre el momento y el lugar del ataque del enemigo», avalando la doctrina de los «ataques preventivos», dijo. «Puede que no nos enfrentemos a otro desafío mayor por parte de un país que el que representa Irán», afirmó.

El documento sostiene que el régimen iraní no negoció «de buena fe» con la comunidad internacional sobre su programa nuclear. Y advirtió: «El esfuerzo diplomático debe tener éxito para evitar una confrontación».

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