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Durante una conferencia de prensa en El Cairo, el ministro desmintió las cifras que dieron las organizaciones humanitarias y la ONU, que hablaban de entre 30 mil y 50 mil muertos.
"Quien habla de tales cifras debería dar los nombres de los muertos, y mostrar sus tumbas", dijo el ministro sudanés.
En tanto, los grupos rebeldes de Sudán sostienen que existen en el país "fosas comunes y osarios", donde hay sepultadas miles de personas, víctimas de las milicias pro-gubernamentales árabes "janjawids" (los diablos a caballo).
Al mismo tiempo, invitaron a la ONU y a otros organismos humanitarios a enviar misiones para constatar la cifra de muertos.
El ministro Ismail reiteró hoy la oposición de su gobierno al envío de una fuerza de paz a Darfur, y subrayó que la seguridad en la región "es de competencia exclusiva de Sudán", que ya desplegó en el área 40 mil soldados para restablecer el orden.
"Es necesario entender que el gobierno de Sudán no está dispuesto a aceptar intervenciones extranjeras, ya que además hay partes que quieren aprovechar la crisis humanitaria para sacar provecho político", advirtió Ismail.
El funcionario acusó a los rebeldes de haber atacado al gobierno en Darfur, y se preguntó porqué ahora debería entonces Sudán recibir sanciones internacionales.
Respecto a las negociaciones de paz que ayer anunció la Unión Africana (UA) para el 23 de agosto en Abuja (Tanzania), el ministro confirmó su participación "en el lugar y el día previsto".
"No tenemos condiciones preliminares para poner, así como no las aceptaremos de la otra parte", dijo.
Los grupos rebeldes Movimiento para la Justicia y la Igualdad (JEM) y el Movimiento para la Liberación de Sudán (MLS) comunicaron ayer que estaban dispuestos a retomar las negociaciones, y reiteraron la necesidad de que el gobierno acabe con las milicias de los "janjaweed".
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