El presidente George W. Bush habló anoche por TV a los estadounidenses para descartar que el gigantesco apagón de ayer se haya debido a un atentado. Sensibilizados por la proximidad de un nuevo aniversario del ataque a las Torres Gemelas (11 de setiembre), las decenas de millones de personas que sufrieron las consecuencias del corte de energía rápidamente asociaron el hecho a un nuevo acto terrorista. Sin embargo, las autoridades informaron que un rayo que cayó sobre una central eléctrica era la causa más probable del apagón, considerado el peor de la historia en ese país. El corte de suministro se produjo en una vasta región del nordeste del territorio estadounidense y buena parte del sur de Canadá. El hecho de que la interrupción del servicio eléctrico se produjera a las cuatro de la tarde (hora norteamericana) provocó una gran caos en el tránsito de las ciudades afectadas. El subterráneo interrumpió su servicio, dejando a pie a millares de personas (foto) y muchos quedaron atrapados en ascensores, haciendo más dramática la situación. Ni los medios de información de EE.UU. ni el gobierno responsabilizaron a las compañías eléctricas por el hecho, a diferencia de lo sucedido en la Argentina recientemente, cuando por un apagón mucho menor se sospechó de presiones de las empresas de servicios para aumentar las tarifas. Anoche, en algunas ciudades de los Estados Unidos (entre ellas Nueva York) ya se comenzaba a recomponer el suministro de energía.
Trenes (entre ellos una formación con 35 vagones en Long Island), subtes y ascensores se detuvieron con personas en su interior, los teléfonos celulares dejaron de funcionar, al tiempo que con 33 grados de calor se formaron hileras interminables de vehículos en los puentes que cruzan hacia Manhattan. Esta isla alberga el epicentro cultural y económico de Nueva York, pero los millones que allí trabajan viven en los distritos aledaños como Long Island, Bronx, Brooklyn, Nueva Jersey, Queens o Staten Island.
Dejá tu comentario