El secretario de la MUD junto al presidente de Venezuela Nicolás Maduro.
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, descartó este domingo que en el diálogo con la oposición se vaya a negociar un anticipo de elecciones o la reactivación de un referendo revocatorio de su mandato.
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"¿Salida electoral? ¿Salida para dónde? (...) Que nadie se obsesione con procesos electorales que no están en la Constitución", dijo el gobernante socialista en su programa semanal de televisión.
El jefe de Estado aseveró que la mesa de diálogo "va bien", tras los primeros acuerdos logrados por ambas partes el sábado, pero acusó a la oposición de desvirtuar el contenido de esos pactos.
El sábado, Carlos Ocariz, uno de los negociadores de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), aseguró que la alianza se mantendrá en el diálogo "hasta obtener lo más importante: elecciones nacionales y referendo revocatorio" para resolver la crisis política y económica.
Pero Maduro ironizó sobre esa declaración. "La MUD continuará en la mesa hasta lograr salida electoral. Me alegra mucho que la MUD vaya a continuar en la mesa de diálogo hasta diciembre de 2018", afirmó en referencia a la fecha prevista para las próximas elecciones presidenciales.
El proceso para el referendo fue suspendido el pasado 20 de octubre por el Consejo Nacional Electoral (CNE), acusado por la oposición de servir al chavismo.
Maduro enfatizó que su gobierno no va al diálogo como una "rendición".
"Está todo escrito, acordado por las partes, ¿por qué salen después a decir lo contrario?", cuestionó el mandatario
Maduro llamó al Parlamento a "desincorporar" en la sesión del próximo martes a los tres asambleístas, todos del estado Amazonas (sur), y "cumplir" las sentencias del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).
"Si el poder electoral dice: 'el próximo domingo son las elecciones en Amazonas', el próximo domingo vamos a elecciones", agregó.
Sobre la designación de rectores del CNE, Maduro abogó por hacerla "con respeto a la ley".
Dentro de la oposición, el partido Voluntad Popular (VP) y el movimiento estudiantil volvieron a criticar a los representantes de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en el diálogo pero también el ex candidato presidencial Henrique Capriles tomó distancia de los negociadores de la alianza.
El diálogo es hasta ahora "inoficioso" y no resuelve "la principal aspiración del pueblo venezolano" que es "elegir un nuevo gobierno", opinó VP -el partido que lidera el ex alcalde preso Leopoldo López- en un comunicado.
VP llamó a formar un "gran movimiento cívico de defensa de la Constitución" para conseguir que la Asamblea Nacional (parlamento) retome el "juicio político" a Maduro y lo destituya "para elegir a un nuevo presidente".
En otra declaración, el movimiento estudiantil opositor coincidió en que los acuerdos surgidos del diálogo no arrojaron "resultados suficientes a las exigencias del país" y reclamó un "cronograma electoral claro que permita a los venezolanos ejercer su derecho constitucional al voto".
Las agrupaciones estudiantiles vienen pronunciándose en sintonía con VP, único de los cuatro partidos mayores de la MUD que resolvió no participar del diálogo aunque dijo que se sumará si observa resultados positivos.
López es uno de los principales referentes del minoritario sector más radical dentro de la MUD.
Sin embargo, esta vez también tomó distancia de lo acordado Capriles, habitualmente entre los líderes del ala moderada de la coalición opositora.
"Los corruptos no quieren revocatorio ni elecciones; 80% del país sí quiere; ¿qué hacemos?", se preguntó Capriles en su cuenta de Twitter y respondió: "¡Seguir luchando! Nadie dijo que sería fácil con estos hampones".
"¡Tenemos que retomar de inmediato la agenda de movilización popular en todo el país!", exhortó el también gobernador del estado Miranda.
Asimismo, el arzobispo de Caracas, Jorge Urosa, opinó que es un "gravísimo error" no haber acordado el levantamiento de la suspensión del revocatorio, que es "el instrumento que está a la mano para que eso (la crisis) se pueda resolver".
Urosa aclaró que "los responsables de que este diálogo arroje resultados positivos son el gobierno y los líderes de la MUD", y no la Iglesia católica, cuya función es de "acompañamiento" del proceso.
Según una declaración leída por el enviado especial del Vaticano, monseñor Claudio Celli, los delegados del gobierno y la MUD acordaron cinco puntos, entre ellos "trabajar de manera conjunta para combatir toda forma de sabotaje, boicot o agresión a la economía" y "priorizar" la adopción de "medidas orientadas al abastecimiento de medicamentos y alimentos".
También se resolvió "avanzar en la superación de la situación de desacato de la Asamblea Nacional dictada por el Tribunal Supremo de Justicia"; "actuar en la resolución de la situación del caso Amazonas", donde la Justicia dejó sin efecto la elección de cuatro legisladores, y "trabajar conjuntamente" para designar dos directores del Consejo Nacional Electoral (CNE) para suceder a aquellos a quienes se les vence su mandato el mes próximo.
Además, se acordó "incorporar a la mesa a un gobernador por cada una de las partes". De los 23 gobernadores, 20 son chavistas. La MUD solo tiene tres: Capriles, el cuestionado Liborio Guarulla en Amazonas y el ex chavista Henri Falcón en Lara.
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