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«Hay muchas maneras de morir, y no podemos anticipar lo que va a ocurrir», señaló Anderson, «pero sí debemos estar preparados, sea cual fuese nuestra edad o estado de salud».
Un componente fundamental en esta preparación es tener listo el testamento de última voluntad, un documento legal sencillo, que se puede completar sin la ayuda de un abogado y donde se dan instrucciones específicas sobre si, llegado el caso, se desea o no continuar vivo utilizando métodos artificiales.
La ausencia de uno de estos testamentos ha sido la clave del conflicto en el caso de Schiavo, ya que un tribunal aceptó la petición de su esposo de dejarla morir, en contra de los deseos de sus padres.
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