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Los institutos acusados son Ubs Limited de Londres; las representaciones milanesas de Citibank, Deutsche Bank, Morgan Stanley Bank International; y también las de Deutsche Bank y Morgan Stanley en la capital británica.
Estos bancos, junto con la gestora Nextra Investment Management con sede en Milán, han sido acusados de participación en bancarrota fraudulenta y obstaculización a la actividad de vigilancia de la autoridad bursátil italiana (Consob).
Los fiscales milaneses Francisco Greco, Eugenio Fusco y Carlo Nocerino han considerado que las siete entidades tienen responsabilidad administrativa en el "crack" de Parmalat, dado que no habrían adoptado los modelos de organización y gestión para prevenir el delito de bancarrota fraudulenta.
Además, creen que estos bancos obtuvieron beneficios de "relevante entidad" gracias a la conducta delictiva de los directivos de Parmalat.
La Fiscalía ha solicitado también que, por los mismos motivos, se procese asimismo a trece administrativos de estos institutos.
Parmalat, en su día el octavo grupo industrial de Italia, fue declarada en insolvente a finales de 2003 tras descubrirse un millonario agujero financiero, que según las pesquisas de la Fiscalía ascendería a unos 20.000 millones de euros.
Los entonces directivos de la sociedad, entre ellos su fundador y presidente, Calisto Tanzi, fueron acusados de cargos como especulación abusiva y bancarrota fraudulenta, en un proceso que dada su complejidad se ha dividido entre los juzgados de Milán y Parma.
Tanzi y otras quince personas físicas y tres jurídicas (entre ellas el Bank of America) serán procesadas a partir del próximo 28 de septiembre ante los jueces de la primera sección penal del Tribunal de Milán.
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