En una entrevista de cuatro horas con el diario estadounidense en Caracas, Chávez manifestó claramente que creía que el mandatario estadounidense George W. Bush buscaba la forma de sacarlo del poder, y no dudó en hablar sobre esa amenaza que percibe.
"Pensé que como Bush viene de una familia petrolera, y dada su trayectoria política, que nos entenderíamos el uno con el otro", dijo y agregó: "No puedo creer que gobierno esté dispuesto a poner en peligro su suministro de petróleo".
Venezuela suministra alrededor del 13,5% de crudo que importa Estados Unidos, lo que significa el 7,4% de las necesidades petroleras estadounidenses, según cifras de un informe oficial (Petroleum Supply Monthly) divulgado en 2002.
Chávez, un teniente coronel retirado del Ejército que fue electo en 1999, después de haber dado un frustrado golpe de Estado en 1992, hoy enfrenta una violenta crisis política en su país, donde la oposición busca ahora mecanismos constitucionales para revocar su mandato.
Los adversarios a Chávez intentan que se validen unas 800.000 firmas dudosas según el Consejo Nacional Electoral, para poder alcanzar más de 2,4 millones de firmas que les permitan convocar a un referendo contra el mandatario.
Este proceso está ahora paralizado en un conflicto interno en el Tribunal Supremo de Justicia, cuya decisión final podría acelerar o anular la realización de esta consulta.
Chávez dijo estar sorprendido por la animosidad en su contra de tanta gente, en especial del gobierno de Bush, y se preguntó por qué querían sacarlo del poder.
"Lamentablemente, no hubo ninguna vía de discusión con esta administración", señaló al The New York Times el sábado en el Palacio Presidencial de Miraflores.
"Ellos no nos respetan. Estoy harto de tratar de cumplir el consejo de Cristo, de poner la otra mejilla. Me han pegado con la mano tantas veces, mis mejillas están moradas", afirmó.
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