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7 de diciembre 2007 - 00:00

Chávez desconcierta: anuncia ahora fin de su gobierno en 2013

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Hugo Chávez
Caracas (EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA) - El presidente Hugo Chávez tiene desorientados a los venezolanos. Un día después de asegurar que seguirá adelante con las reformas, pese a que fueron rechazadas en el referendo, anunció ayer que en 2013 abandonará su cargo, en medio de críticas a sus propios partidarios. Una de las máximas aspiraciones del caudillo era permanecer en el mando por tiempo indefinido.

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Chávez recriminó a sus simpatizantes de los barrios populares de Caracas y del vecino estado de Miranda debido a que en esas zonas ganó la tendencia adversa a la reforma contra todos los pronósticos. «Ustedes prefirieron quedarse en casita, mientras los otros (los opositores) iban a votar. Ustedes no aprobaron la reforma y yo me tengo que ir» en 2013, exclamó Chávez.

  • Deuda

  • «Miranda está en deuda conmigo, tienen una deuda conmigo los mirandinos, los caraqueños están endeudados conmigo. Aquí la tengo anotada en mi agenda, tienen una deuda conmigo. Vamos a ver si me la pagan o no, pero tienen esa deuda», dijo en un acto con simpatizantes.

    «Yo trabajaré sin descanso hasta el último día que esté aquí. Yo estaré aquí hasta que ustedes quieran, pero si quieren me voy para que vean lo que va a pasar al día siguiente, para que vean cómo todos los caimanes se van a echar sobre el pueblo a tragarse la patria, a destrozar el futuro de Venezuela. Si ustedes quieren me voy de vacaciones un mes, que nadie sepa dónde estoy, para que vean lo que ocurrirá», aseveró.

    Chávez dijo que para él no «valen excusas» por la derrotadebido a que «estamos enfrentando al imperio más poderoso del mundo, el imperio norteamericano, en su afán de convertir a Venezuela de nuevo en una colonia, para llevarse nuestro petróleo, para convertirnos en esclavos».

    Agregó que es inaceptable que sus partidarios digan que no fueron a votar porque no les llegó la ayuda del gobierno y agregó que prefiere que se pasen a la oposición. «Yo prefiero al final quedarme con cuatro o cinco revolucionarios de verdad, lo prefiero, quiero verdaderos revolucionarios, no revolucionarios de pacotilla», recalcó.

    Chávez afirmó que es un «chantaje» de la oposición y del imperio norteamericano pretender decir que los venezolanos votaron contra la reforma en rechazo a la violencia y afirmó que eso mismo ocurrió en Nicaragua en 1990, cuando perdió el sandinismo.

    «Eso es un chantaje, deben saber que la única garantía de paz aquí es la revolución bolivariana, la única garantía de paz, nosotros venimos saliendo del caos de la violencia de los años 70, 80 y 90, de la violencia de la oligarquía contra el pueblo», recalcó.

    Y agregó, con voz tonante: «Por más que pataleen y griten, el referendo lo ganó el No. Cuando el pueblo se atemoriza y se deja chantajear, los revolucionarios perdemos el rumbo; no somos capaces de conducir el potro de la revolución».

    Apuntando con el dedo a la audiencia, el presidente venezolano le advirtió que «el imperio (Estados Unidos) sacará provecho de este descuido, y si esto ocurriera, a Venezuela le esperan 100 años de pobreza, de racismo y de atropello».

    El miércoles el mandatario había anunciado que insistirá con su reforma: la « revolución está aquí para quedarse». Chávez anunció que emitiría un decreto para aplicar uno de los puntos de la propuesta rechazada amparado en la ley habilitante que desde enero lo faculta para legislar por decreto durante 18 meses. «Si los grupos oficialistas recogen firmas (15% del padrón), esa reforma se puede someter a referendo de nuevo en otras condiciones», recalcó.

    Esta declaración hizo resurgir la polémica desatada por su actitud en la noche del referendo, cuando el tribunal electoral retrasó la divulgación de los resultados.

    Después del anuncio del triunfo del No por estrechísimo margen, dijo al ratificar las cifras: «Tengo varias horas debatiéndome en un dilema. Ya salí del dilema y estoy tranquilo, espero que los venezolanos también».

    Una parte de la prensa y de la oposición lo acusa de haber querido negar la derrota, antes de ser obligado por los generales a volver sobre sus pasos. Los desmentidos del ministro de Defensa, Gustavo Rangel, quien afirma que «nadie presionó al presidente, porque no es presionable», no convencieron.

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