El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, viajó a La Habana para iniciar un segundo ciclo de sesiones de quimioterapia contra el cáncer que le afecta, un tratamiento del que espera salir "fortalecido" de cara a las elecciones presidenciales del próximo año.
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"Me voy en una situación de franca recuperación (...) y les prometo que cuando regrese dentro de unos días de Cuba, estaré todavía en mejores condiciones de las que hoy tengo", aseguró Chávez, que fue despedido con honores militares en el aeropuerto internacional de Maiquetía.
"Nunca antes en mi vida tuve mayor voluntad para triunfar en una batalla", añadió el presidente, que se trasladó a La Habana junto a una de sus hijas y su nieta en un viaje que estimó se extenderá por una semana.
Chávez, que ya luce totalmente calvo, señaló que el domingo será sometido a nuevos exámenes médicos antes de iniciar las nuevas sesiones de quimioterapia. "Saldremos más fortalecidos. Estoy seguro que sí", enfatizó el mandatario exhortando a que "nadie tenga dudas" sobre su recuperación.
El presidente viajó después de ser autorizado por el Parlamento a ausentarse por más de cinco días del país, tal como establece la legislación venezolana.
El Parlamento, de mayoría oficialista, aprobó por unanimidad la salida de Chávez en una breve sesión de no más de quince minutos que contrastó con el extenso debate que se desarrolló en julio, cuando el presidente pidió autorización para viajar a Cuba a la primera fase de quimioterapia.
En ese momento, diputados opositores exigían que el mandatario delegara funciones en el vicepresidente Elías Jaua, pero este sábado no hubo debate. La Constitución venezolana establece que el Legislativo debe autorizar cualquier ausencia del presidente superior a cinco días, así como declarar la falta temporal del jefe de Estado cuando ésta es menor a 90 días. En ese caso, el vicepresidente asumirá sus poderes durante ese lapso.
El presidente venezolano, de 57 años y en el poder desde 1999, fue operado de un tumor cancerígeno en la zona pélvica el 20 de junio en Cuba y regresó a Venezuela recién el 4 de julio, un mes después de iniciar una gira regional que finalmente derivó en una ausencia por razones médicas.
Ni siquiera durante ese mes de ausencia el presidente delegó sus funciones en el vicepresidente Elías Jaua, que pese a multiplicar sus apariciones y actividades públicas no asumió de forma provisional.
Líder carismático, Chávez ha seguido al frente del gobierno a pesar de la enfermedad, firmando decretos, encabezando reuniones de gabinete o ceremonias militares, aunque restringió su figuración pública, la extensión de sus discursos y el contacto con la gente. Pero más allá de sus nuevos hábitos, el cáncer también alteró los símbolos de este gobierno, que tiene una fuerte conexión popular.
Chávez, que dice estar "comenzando una nueva vida", propuso modificar su lema de "patria socialista o muerte" por un mensaje más optimista. También cuestionó el excesivo uso de la palabra "socialista" o del color rojo que identifica a sus seguidores.
"Propongo otros lemas porque aquí no hay muerte, aquí hay vida", aseguró Chávez, confiado en su recuperación para enfrentar la batalla por las presidenciales del próximo año en las que aspira a ser reelecto para un nuevo período de seis años.
"Ganaremos esas elecciones", dijo este sábado durante una reunión con sus ministros. No se conoce públicamente la magnitud de la enfermedad de Chávez y el gobierno tampoco precisó dónde se encontraba el tumor.
"Estoy seguro que voy a sobrepasar esto. Vamos a sobrepasarlo porque no es mía la batalla, es de millones", dijo esta semana cuando apareció por primera vez con la cabeza rapada, el efecto más visible de las primeras sesiones de quimioterapia que recibió en julio en Cuba, con cuyo gobierno mantiene estrechas relaciones políticas.
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